No es la primera vez que esta columna lo denuncia, pero esta vez se ha llegado al colmo. En Estados Unidos, el Departamento de Seguridad Nacional muy ofendido ha dicho que quien ondee banderas extranjeras en suelo estadounidense en protestas, comete un atropello. Y lo ilustra con una bandera mexicana. Pues bien, también es un atropello y delos grandes y una invasión salirse de los límites de su embajada en la Ciudad de México y han llegado al colmo del abuso permitido. ¿Aplican la ley del embudo? pues qué sinvergüenzas podrían resultar ser.
La regla es muy clara; las embajadas empiezan de la reja para adentro. Además, en ningún lugar del mundo se le permite a la embajada de Estados Unidos invadir las calles aledañas. No son una extensión de sí y, por lo tanto, traspasar su reja es una invasión. No hay otro calificativo.
También debe advertirse que la sede de la embajada de Estados Unidos sobre el Paseo de la Reforma lleva al menos 40 años y de poco a poco, invadiendo suelo mexicano.
Hace 40 años podía cualquiera transitar incluso, y libremente, por la acera frente a la representación yanqui. Los policías estaban dentro, después estuvieron fuera, Ya habían colocado en la banqueta las guarniciones contra coches suicidas y poco a poco la calle de Río Danubio la invadieron para las filas de visas, pretextaron, y luego para policías mexicanos.
Después, alguien consintió en los años 90 poner sobre el camellón lateral del Paseo unas feas jardineras y mallas que taparan el frente del edificio, rompiendo la estética del Paseo en favor de la representación yanqui. No conformes, cerraron el tránsito de Río Danubio y solo se podía ya caminar por la acera alrededor del hotel contiguo.
Luego, aparecieron vallas en las jardineras del Paseo recargadas en árboles y arbustos, lastimándolos innecesariamente y puestas para obstruir el libre paso de cuando en cuando en la continuación natural de la acera de Río Danubio hacia dicho camellón arbolado. Se ponían y se quitaban, pero ya estaban al acecho y aunque aún había libre tránsito.
Ya desde el sexenio Peña, de repente cerraban la lateral del Paseo, de repente estaba abierta. Ya no dejaban pasar libremente hacia el camellón contiguo de Reforma. Y a veces las vallas cerraban completamente el paso entre calle y camellón a los mexicanos en su propio país. Se quedaron la calle Río Papaloapan, pues no tienen llenadera y ya la cercaron.
En estos momentos bajo el sexenio de Claudia Sheinbaum y gobernando Trump, de plano ya cerraron el paso por la lateral de Reforma en el trecho frente a su edificio. Están cerrando el paso a los mexicanos en su propio país. Con el muladar consecuente y el abuso evidente. Eso hace intransitable la zona por culpa de la embajada yanqui que trasgrede el derecho internacional, las leyes mexicanas e invade suelo mexicano con sus decisiones o sus exigencias. O ambas.
Es un acto hostil el proceder de la embajada estadounidense y hace nada creíbles las palabras del nuevo embajador Johnson hablando de países en colaboración. La embajada mexicana en Washington no invade las aceras ¿o sí? cabe la reciprocidad internacional. Que la embajada yanqui se repliegue a sus muros.
Temamos lo peor. Qué pasará en la colonia Irrigación cuando abra la nueva sede. ¿Será igual una monserga? sí, de permitírsele las arbitrariedades que hoy comete y complicará la entrada desde el Estado de México a la capital, como para eso sirve Radial Río San Joaquín, afectado el libre acceso a Polanco, Granada, y demás colonias aledañas, donde ya empiezan a poner en las ventanas que repudian el proyecto de parquímetros en derredor del embajada yanqui. Nada de eso sería problema ni necesario si los estadounidenses atendieran de puertas para adentro, como corresponde y no invadiendo suelo mexicano como lo hacen.
¿Qué espera el actual gobierno mexicano para ponerlos en orden? Con la cabeza fría,q eu una cosa no está peleada con la otra.







