Argentina se retira del Grupo de Lima, acusa abusos de bloque regional con Venezuela

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  • El Grupo de Lima es una alianza internacional creada en Perú en  2017 con el principal objetivo de encontrar una salida pacífica a la crisis venezolana.
  • Tras la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia en México, el país también dejó la organización  bajo el argumento de la defensa de la autodeterminación de los pueblos.

Argentina anunció su salida del Grupo de Lima al considerar que las acciones que ha venido impulsando en el plano internacional buscando “aislar” al gobierno de Venezuela “no han conducido a nada”.

«En un contexto en el que la pandemia ha hecho estragos en la región, las sanciones y bloqueos impuestos a Venezuela y a sus autoridades, así como los intentos de desestabilización ocurridos en 2020, han hecho más que agravar la situación de su población y, en particular, la de sus sectores más vulnerables», dijo la cancillería argentina en un comunicado en el que dio a conocer que el país sudamericano “formalizó” su retirada del foro internacional alineado con Estados Unidos y crítico con el presidente venezolano Nicolás Maduro.

La cancillería argentina señaló que la participación de un sector de la oposición venezolana “como un integrante más» del Grupo de Lima ha llevado a que se adoptaran «posiciones” que el gobierno del presidente Alberto Fernández “no ha podido ni puede acompañar”.

De acuerdo a analistas, se trata de una nueva señal de alineamiento con el kirchnerismo duro, un guiño al presidente del régimen populista, Nicolás Maduro, y un nuevo rechazo a la figura del líder opositor Juan Guaidó.

Para el gobierno argentino, “la mejor manera de ayudar a los venezolanos es facilitando que haya un diálogo inclusivo que no favorezca a ningún sector en particular, pero si a lograr elecciones aceptadas por la mayoría con control internacional”. En esa línea, pide sumar al diálogo a “voces provenientes de los principales actores sociales del país, como la Iglesia, el sector empresario y las organizaciones no gubernamentales, sin exclusiones”, detalló.

En el comunicado se indica además que “en un contexto en el que la pandemia ha hecho estragos en la región, las sanciones y bloqueos impuestos a Venezuela y a sus autoridades, así como los intentos de desestabilización ocurridos en 2020, no han hecho más que agravar la situación de su población y, en particular, la de sus sectores más vulnerables”.

Y remarca que más allá de la decisión de retirarse del Grupo de Lima, “Argentina continuará sosteniendo su compromiso con la estabilidad en la región, y buscará encaminar soluciones pacíficas, democráticas y respetuosas de la soberanía y de los asuntos internos de cada Estado”.

El contexto

El Grupo de Lima, del cual el expresidente de Argentina, Mauricio Macri, fue un entusiasta promotor, fue un problema para Alberto Fernández desde antes de su llegada al poder, cuando recibió presiones desde distintos sectores para alejarse y para permanecer. Cuando llegó a la Casa Rosada, Alberto Fernández evitó salir y privilegió dar el debate interno en el espacio de gobierno.

El año pasado, el voto de la Argentina en la ONU contra Venezuela desató un complejo debate interno en la coalición de gobierno y el Presidente estuvo a punto de decidir la salida del foro. Finalmente no lo hizo. Hasta hoy.

Tras la salida del Grupo de Lima, se espera que Alberto Fernández privilegie el vínculo con el Grupo Internacional de Contacto para Venezuela, que impulsa principalmente la Unión Europea, y del que la Argentina forma parte desde agosto para “buscar soluciones pacíficas y democráticas a la crisis que viven los venezolanos” junto a Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Panamá, Portugal, España, Suecia, Reino Unido y Uruguay. Unirse a ese conjunto de países representó la intención de mantener una equidistancia con Estados Unidos, que tiene otra hoja de ruta para lograr desplazar al régimen populista.

Mientras tanto, el ministro de Economía, Martín Guzmán, lleva a cabo delicadas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que es controlado por el Departamento del Tesoro, y cuyos resultados tendrán impacto sobre la Argentina sobre todo en el mediano plazo.

El Grupo de Lima es una alianza internacional creada en Perú el 8 de agosto de 2017, tras una reunión convocada por el canciller peruano Ricardo Luna, con el principal objetivo de encontrar una salida pacífica y democrática a la crisis venezolana. Estaba integrado inicialmente por un bloque de 14 naciones: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, Guyana, México y Santa Lucia.

Sin embargo, tras la elección presidencial de México donde resultó electo Andrés Manuel López Obrador, anunció su desvinculación de la iniciativa regional, justificando su actuación bajo la doctrina Estrada, la cual consiste en la defensa de la autodeterminación de los pueblos. Adicionalmente, se encuentra Estados Unidos como colaborador externo.