Elecciones en peligro; Morena, guerra sucia

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Julio Scherer García decía que “solo la mierda se junta con la mierda”. Las palabras de Scherer son el vivo retrato de Morena: el drenaje de la política. En la misma cañería conviven lo mismo Macedonio que Noroña, Bejarano que Padierna, Obrador que Gatell, Ebrard que Scheinbaum, Monreal que Ackerman…

En Morena todos están acostumbrados a comer mierda sin hacer gestos. En eso consiste el “arte culinario” de Obrador quien desde que incursionó en la política su formación careció de cualquier consideración ética.

Obrador se guía por las prácticas maquiavélicas de “utilizar el mal para lograr el bien”. Su obsesión siempre fue buscar el poder y ahora que lo detenta su prioridad es retenerlo a cualquier precio. De ahí su abierta y descarada guerra contra el INE. Su obcecación es mantener el control de la mayoría en el Congreso para seguir imponiéndose como el poder de los poderes.

En esa disputa por el poder, Obrador y sus huestes libran una guerra contra el INE para desacreditarlo. La campaña sucia contra el instituto electoral consiste en hacerlo aparecer como un “instrumento” de la “derecha”.

Obrador quien se ha auto erigido en el “arbitro” electoral, considera al INE en el supremo poder conservador. Según el tabasqueño, el Instituto electoral responde a los intereses de los “malandros de cuello blanco”, a los “intereses de las mafias cupulares”.

En esa guerra tiene el apoyo mediático del duopolio de la televisión. El magnate Ricardo salinas Pliego, concesionario de TV Azteca dice que el INE “debe desaparecer lo más pronto posible”.

Obrador y Salinas Pliego se asumen como “defensores de la democracia”, cuando en realidad ellos forman parte del poder conservador que tanto critican.

En esa guerra sucia contra el INE, Ignacio Mier -líder de los diputados de Morena- acusa al instituto electoral de “repartir dinero” a periodistas para “desacreditar” a Morena.

Mier acusó a la reportera Margarita Nicolás, de grupo Raza, con una experiencia de 25 años en la cubertura de las actividades parlamentarias de recibir dinero del INE. Esa falsa acusación mereció el repudio del gremio periodístico y Joaquín López Dóriga montó en cólera. “Qué poca madre, señor diputado, así se lo digo. Neta así, no abuse de una mujer, no abuse de una reportera, no la intimide, no la insulte, no le falte el respeto como le faltó”.

El inefable Félix Salgado Macedonio quien dice ser “víctima” de una conjura del INE se ha sumado a la guerra sucia contra los directivos de este instituto debido a que el Consejo General del INE revocó su registro como candidato a la gubernatura de Guerrero, por no entregar los informes que comprobaran el monto, origen y destino de los recursos que gastó en el periodo de precampañas como ocurrió con la cancelación del registro de otros 48 aspirantes de Morena por haber incurrido en la misma falta.

Un político gris, invisible, como lo es el gobernador de Tlaxcala, Marco Mena Rodríguez se ha prestado al juego sucio del presidente Obrador quien se asume como un redentor de la democracia.

En Tlaxcala donde Morena protagoniza una auténtica guerra sucia de la mano de la inefable candidata Lorena Cuéllar -quien simboliza un monumento a la corrupción-, el gobernador Mena le dedicó una carta angelical y no menos romántica al presidente Obrador donde lo reconoce como un “auténtico apóstol” de la democracia.

«En Tlaxcala -dice Mena Rodríguez- reconocemos el cambio de la realidad democrática en nuestro país a partir de 2018. Comenzó un nuevo régimen político, y con él, una nueva etapa en la historia de México”.

Obrador quien ha pedido a los gobernadores de todo el país seguir el ejemplo de Francisco I. Madero, pasa por alto que Morena es el partido al servicio de las mafias y hasta delincuencia organizada. Morena como nadie dispone de cuantiosos recursos públicos a través de las representaciones de las oficinas de bienestar para Final del formulariofinanciar campañas, comprar lealtades y conciencias y traficar con la pobreza de la gente.

Obrador es el principal promotor de las trampas electorales comenzando por ser el mayor promotor de las campañas de proselitismo de los candidatos a las gubernaturas y diputaciones federales.

Nunca antes como ahora las elecciones habían estado en peligro por la intromisión del presidente en los procesos electorales.

La guerra sucia contra el INE es parte de las estrategias diseñadas desde Palacio Nacional para que Morena mantenga el control político en el Congreso y en la mayor parte de las gubernaturas del país.

No es fortuito que las elecciones en México jamás h gozado de un prestigio dentro y fuera del país. Ahora estamos peor con un presidente obsesionado con el poder y que ha hecho un héroe con la figura del mayor defraudador de las elecciones en la historia: Manuel Bartlett Díaz.