¿Respuesta neoliberal?

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La comentocracia ha venido culpando al presidente de México de ser “neoliberal” por su difusa estrategia económica para atacar la gigantesca depresión económica que amenaza al país, cuando lo único que ha hecho es reiterar sus programas asistenciales e invertir en sus elefantes blancos.

Algún columnista sugirió el absurdo que actuaba siguiendo la propuesta de la Universidad de Chicago de política monetaria expansiva para prevenir que la falta de liquidez en los mercados financieros cause pánico ante el temor que quiebre la banca, lo que exacerbaría la falta de liquidez, en un círculo vicioso que lleva al colapso económico. Esa es la misión exclusiva del Banco de México.

Ejerciendo su autonomía pero en coordinación con Hacienda, Banxico ha actuado con oportunidad y sensatez para impedir el colapso en la liquidez y meter orden en el mercado cambiario, frente al derrumbe de la cotización del peso causado por la inepta estrategia del gobierno, pero ninguna política monetaria puede revertir la creciente desconfianza.

La comparación que hizo AMLO de sí mismo con el presidente de EU Franklin D. Roosevelt (FDR, 1933-44) es risible pues lo que emprendió el mandatario de ese país para enfrentar la Gran Depresión iniciada en 1929, fue justo lo opuesto a lo que anunció AMLO en su mensaje dominical. FDR emprendió gasto público masivo pero ello no logró salir del marasmo hasta el inicio del rearme bélico.

La crisis económica que seguirá a la pandemia tiene tres componentes: un shock en la oferta de bienes y servicios, producto de la ruptura de cadenas productivas globales, del cierre de partes importantes del aparato productivo de casi todos los países, las muchas quiebra que ya hay, y el desplome del comercio mundial.

El segundo, es un shock de demanda por el creciente desempleo, que expertos estiman puede superar el 20% de la fuerza de trabajo para EU este año, y por la incertidumbre y extinción de riqueza por más de 10 billones (trillion en EU) de dólares que hacen que la gente no gaste sino que ahorre.

El tercero, es un eventual shock financiero que pone en entredicho la sobrevivencia de la banca y del sistema de pagos, ahondando con ello el daño a la economía y anulando toda posibilidad de alcanzar su pronta recuperación.

El presidente también dijo que su peculiar plan era “heterodoxo,” pero no en el sentido que los economistas dan al término, que es recurrir a instrumentos adicionales a las políticas fiscal y monetaria que suelen usarse para combatir las crisis, acordando pactos sociales, como el que se adoptó en 1987 para parar una inflación del 160% anual.

Lo que el gobierno de México presume como el modelo para el mundo, no es sino la reiteración de las ocurrencias obsesivas del líder, que no evitarán el colapso de la economía, que la OECD estima en 30% del PIB en 2020, con millones de desempleados, una planta productiva en quiebra, ausencia total de inversión y salida masiva de capitales. ¡Todo lo opuesto a un plan neoliberal!