6 de junio: la toma de Zacatecas

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Zacatecas en su historia de la mitad del último siglo nunca vivió una situación tan conflictiva como en la que hoy se encuentra inmerso. Tenemos un cacique priista que nunca dejó de serlo y que llegó al gobierno a propuesta del Partido de la Revolución Democrática. Cuando la Corriente Democrática se configuró (no como partido sino como agrupación) para derrumbar al PRI del poder, tuve el honor de ser propuesto como precandidato a gobernador de mi entidad, participando en una campaña interna de voto directo, donde derroté a casi una docena de aspirantes. Esto sucedió en el gobierno de Genaro Borrego, quien tuvo que dejar el encargo para ocupar puestos relevantes en el gobierno federal. Mi contrincante, un dirigente nacional de la CTM, quien era jilguero del entonces líder Fidel Velázquez (que prácticamente era el dueño del PRI).

Trabajamos sin prerrogativa, sin un partido formal que nos respaldara, pero con una gran revolución popular. El voto de Arturo Romo se redujo en un 50 por ciento en relación con el anterior candidato priista. Logramos casi 70 mil votos y nos ubicamos como la segunda fuerza contra un partido respetable que era el PAN, que tenía una tradición significativa en la entidad. Hay que recordar que Zacatecas fue uno de los bastiones de la guerra cristera.

Cuando inició la contienda electoral siguiente, Andrés Manuel López Obrador me citó para pedirme que fuera el candidato. Me negué y le comenté que, en la ocasión anterior, como no había prerrogativas, tuve que empeñar mi casa de Paseo de la Herradura para realizar la campaña. Me comentó que era el mejor posicionado dentro del PRD. Yo le dije que eso no era relevante, que yo tenía esa deuda que seguir pagando y que el partido volvería a ser derrotado por el priismo pestilente. Me consultó sobre la que sería mi propuesta para la candidatura. Le respondí que cualquier candidato priista en alianza con el PRI podía ganar y que esa era la fórmula mágica. Así nació la candidatura de Ricardo Monreal a quien no apoyé ni acompañé, porque yo era funcionario del primer gobierno democrático de la Ciudad de México, con el encargo de Director General de Administración y Desarrollo de Personal que tenía como funciones la atención del sindicato de 117 mil trabajadores de la capital, las compras, el manejo financiero y el recurso humano de la capital del país. Después fui presidente del PRD en el Estado de México.

Ricardo Monreal nunca ganó la elección. Por primera vez el partido con López Obrador, a propuesta mía, logró instalarse en un buen hotel en la CDMX para atender a la prensa y a los procedimientos electorales. Aun sin el conteo total a las 8 de la noche, nos pidió Andrés en reunión privada, el aval para hablar con Ernesto Zedillo, a fin de exigirle la primera gobernatura del PRD en el país. Nos pareció un acto descabellado, pero ¡quién podía decir que no! Se comunicaron por teléfono. AMLO amenazó a Zedillo con incendiar al país y así se llegó a un acuerdo sin terminar de contar los votos, para entregar Zacatecas el PRD en una “concertacesión” muy al estilo de Carlos Salinas.

Ricardo Monreal fue gobernador. Tomaba alcohol a pico de botella en los gallos de la feria de Zacatecas, era romántico y desde luego, corrupto. Hubo escándalos familiares grandes, donde él fue el protagonista. Terminó su gobierno. Había un acuerdo con Amalia para que ella fuera la candidata para sucederle. Él apoyó a su propio secretario general de gobierno. Lo dejó morir solo y Amalia García fue la gobernadora, quedándose con un gran número de diputados y alcaldes.

Cuando terminó el gobierno de Amalia, Ricardo Monreal decidió apoyar con artimañas a Miguel Alonso, ofreciéndole, inclusive, la candidatura, a través de uno de los partidos paleros nacionales, hasta lograr acuerdos con el entonces gobernador de Coahuila, para que Miguel Alonso fuera candidato y luego gobernador. El aspirante por el PRD era un caballerango, veterinario de profesión, sin un discurso propio a una contienda de esta envergadura. Torpe y sin oficio político, se fue al tercer lugar.

Ricardo manipuló a Miguel Alonso, quien había sido su chalán durante su régimen. Alonso y Monreal cogobernaron el estado. Miguel Alonso dejó como sucesor a su amigo de la juventud y también miembro de la burguesía zacatecana, Alejandro Tello.

Hoy viene la nueva contienda. El primer paso para ella es que Ricardo Monreal destruya a su propio partido, Morena. Los militantes viejos de este organismo político, están absolutamente irritados, lo que dificultará la contienda del 6 de junio. Primero, por que su hermano David es un pobre diablo sin encanto ante las masas que ha perdido ya tres veces la gobernatura. Ricardo dice de David que es muy flojo y se levanta tarde. A eso hay que sumarle el hecho de que es insípido e ignorante.

El destino de la contienda es totalmente incierto. La familia Monreal es repudiada en Zacatecas. Los 14 hermanos, los sobrinos, los tíos: esto se ha convertido en una maldición bíblica como la de Adán y Eva. El PRI y el PAN de Zacatecas (que mucho tiene que ver ideológicamente) hicieron una mancuerna donde se reparten diputaciones locales y federales y municipios, y han nombrado a una Amalista con capacidades diferentes, para ser su baluarte en la contienda. En este contexto, los Monreal no pueden ganar. Sólo pueden perder. Claudia Anaya tampoco puede ganar y quién sabe si por su natural condición pueda incluso terminar una campaña de 2 meses a morir, más la parte postelectoral.

Zacatecas está en un conflicto entre sobrevivir al cacique histórico que ha cambiado a todos los partidos posibles, y que ahora busca una alternativa para la contienda a presidente de la república por un partido esmirriado. Bien podría terminar de regidor o de síndico. Eso no le importa ni a él ni a cualquiera de los demás miembros de su extensa familia, pero sí conflictúa a un estado como el nuestro, que necesita al hombre nuevo y que de una u otra forma ve en su futuro la ingobernabilidad, sea cual sea el estado electoral.

Es francamente difícil gobernar un estado con tan pocos recursos. David Monreal es el hermano torpe de su familia: 3 derrotas a gobernador lo preceden. Tendrá ahora una cuarta para sumar a su palmarés.

Tenemos 10 partidos en la disputa. La gobernatura se puede ganar con 50 mil votos que son cerca del 10 por ciento de los votos tradicionales. ¿qué gobernabilidad puede ofrecer esto? Zacatecas entrará primero a una etapa de una o de un pelele, de una u otra capitanía sin capacidad para la gobernanza. Por ello es importante la reflexión para organizarnos por municipio o por distrito, para lanzar a candidatos independientes que puedan hacer frente al cacicazgo que vivimos. Hay que ganar regidurías, sindicaturas, municipios. Nosotros como candidatos del Frente Democrático Nacional, ganamos 17 municipios, desde luego no todos reconocidos, pero en todas las entidades logramos regidores, síndicos y una clase política que despertó y construyó la alternativa de un gobierno que no fue democrático, que no tuvo los votos para ganar, pero que usó el logotipo del PRD aunque hoy en día siga siendo priísta.