Ni unas, ni otras

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Parece que no se ha entendido que en México asesinan a mujeres y luego, a las vivas, las golpean y balacean. Ninguno de los tres órdenes de gobierno ha resuelto el grave problema del feminicidio uno de tantos factores y variantes de la violencia creciente. No acaban de manifestarse allá en Benito Juárez, Can Cún, Quintana Roo cuando nos enteramos del secuestro y asesinato de la alcaldesa de Jamapa, Veracruz, Florisel Ríos Delfín. Y luego a las calles nuevamente las marchas feministas que considero se equivocan al alentar otro tipo de agresión lanzando bombas molotov, pintarrajéando, destruyendo mobiliario urbano, dañando propiedad privada y golpeando a policías.

Las mujeres más violentas son las que ocultan su rostro. Pero este agravio no debe ser por género sino un reclamo generalizado de todos nosotros, así, sin capuchas, dando la cara, sin golpear a granaderos ni asaltar tiendas. Tenemos que escucharnos y fuerte a través de los canales establecidos, y si no, ejercer el derecho ciudadano a cambiar a las autoridades. Pero tenemos que ser conscientes, cómo es posible que el fracasado responsable de la seguridad. Nacional, Alfonso Durazo, ahora se ofrezca como candidato a gobernar un Estado y haya quien en las urnas le dé nuevamente su confianza.

Atrás ha dejado un sinnúmero de fosas con cadáveres de inocentes y seguro prometerá satisfactores a los sonorenses y no dudo, empleando la imagen de Luis Donaldo Colosio. Tenemos un gobierno federal que prometió que no habría represión policiaca pero ya vimos lo que ocurrió en la frontera sur con los migrantes en el Suchiate, en el norte con los agricultores o con las manifestantes en Can Cún. Las mujeres merecen como todos la más alta estima, consideración, protección y derechos. No se trata de unos más y otros menos. Ni unas ni otras, todas iguales, todas con estatura. El feminicidio está mezclando muy temerariamente los temas de seguridad pública y de salud pública.

Hemos visto videos de mujeres, si mujeres, descuartizando a otras damas por trabajar para cárteles enemigos. Vivas, conscientes, las hincan y a machetazos las cercenan, y todavía, al partirles el vientre en dos se mofan porque le están practicando la “liposucción”. Pero hay, del otro lado, aquellas que ofertan día con día su mejor esfuerzo para capacitarse, progresar, instruirse y aportar. Tenemos que equilibrar los satisfactores para ellas. Demandamos un país más civilizado, mucho más dinámico y seguro, pero matamos a nuestra mujeres.

No es suficiente la disculpa de un gobernador como el de Quinta Roo, Carlos Joaquín González y de la alcaldesa Mara Lezama, porque tienen todos los mecanismos de poder para evitar que por protestar las mujeres reciban macanazos o balazos. La desaparición de Bianca Alejandrina, conocida como “Alexis” terminó con sus restos grotescamente metidos en dos bolsas negras. Así no se gobierna menos se ofrecen tibias explicaciones.

Pero tampoco debemos permitir que jóvenes gritando derechos humanos intenten incendiar el Palacio de Gobierno. Se debe cancelar oportunidades a tipos como Félix Salgado acusados de abuso sexual pero siguen protegidos en sus curules o en sus partidos y nosotros, debo decirlo, votando por ellos. Gran parte del feminicidio se resolverá cuando sepamos exigir como se debe y en donde se debe. Si estos inexpertos gobernantes, muchos corruptos y cómplices , llegan es porque nosotros lo permitimos. Que quede claro.

Presidente de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y tv y conductor del programa Va En Serio mexiquense tv canal 34.2.