Margarita, disputa por la herencia; cadáver exquisito, un juego macabro

0
99

CUARTA PARTE

El asesinato de Margarita Cisneros Fernández desató la ambición y los rencores de la familia. La disputa por los bienes llegó hasta los tribunales. Afloró la miseria interior de algunos de sus miembros, ni siquiera hubo la más mínima resignación por la difunta. Los menos se empeñaron en ostentar sus influencias hasta llegar a pelear por el despojo de la herencia. Contagiados de cólera pelearon a como diera lugar por las propiedades y todavía de manera ruin se usó el cadáver como un arma política en un viciado proceso electoral entre familia.

Han pasado casi veinte años y hasta ahora ninguna autoridad en Tlaxcala ha podido resolver el crimen de Margarita. Nadie ha podido dar respuesta a preguntas tan elementales como ¿Cuál fue el móvil, quién fue el autor material y quiénes conspiraron para cometer el crimen?

Es asombroso, descarado y retador y hasta frustrante que un crimen de tal magnitud siga impune. No solo empaña a las instituciones encargadas de la procuración de justicia sino también hace ver las complicidades y el desdén de los gobernantes por aclarar este asunto. Es una verdadera burla y un sospechoso fracaso.

Por fin, después de veinte años de disputas y de pagar una alta cuota de sufrimientos (en ese lapso Joaquín Cisneros, otrora poderoso senador de la república perdió de manera trágica a dos hijos, falleció Aimé, la hermana incómoda y hasta la albacea que era la abuela Dolores viuda de Cisneros, sin contar los innumerables conflictos amorosos, divorcios y amasiatos), ahora Lorena Cuéllar se hizo del poder, un anhelo que alimentó desde joven cuando incursionó en la política y que terminó por convertirse en una obsesión. En una enfermedad.

A eso, los expertos en salud mental le llaman “Síndrome de Hybris”, una manera elegante de referirse a la vulgar adicción por el poder. Muchos políticos, como la gobernadora electa de Tlaxcala la padecen. Es un problema de familia. Los filósofos de la antigua Grecia fueron los que acuñaron ese concepto que no hace mucho puso de moda David Owen, un médico y político británico cuando publicó su libro En el poder y la enfermedad.

Pero el poder no solo enferma, corrompe.

Para hacerse del poder, Lorena Cuéllar se alió a los enemigos de la familia, como Alfonso Sánchez Anaya y del propio Fabricio Mena Rodríguez –hermano del gobernador Marco Antonio, quien cederá el tronó en el próximo mes de septiembre a Lorena– quien urdió un plan para “desacreditar” a la hora gobernadora electa e influir en el ánimo de Ilenia Montiel Cisneros (hija de Aimé Cuéllar Cisneros, hermana de Lorena) para disputar su tajada de la herencia y de paso atacar a Lorena en su campaña por la gubernatura cuando ésta era la abandera del PRD.

De manera irónica, durante su gobierno Sánchez Anaya acuñó el lema de “Tlaxcala es el mejor lugar para vivir”, cuando todo mundo sabía que ese lugar era peor que el infierno. Un estado donde no impera la justica, en el que las mujeres son maltratadas y en muchos casos asesinadas (Tlaxcala ocupa uno de los primeros lugares en feminicidios), donde el gobierno se hace de la vista gorda ante las mafias de la prostitución y donde solo unas cuantas familias se alternan el poder.

Basta solo apuntar que la escena del crimen de Margarita tuvo lugar en la casa de campaña del candidato del PRI a la gubernatura y en donde se hacían arreglos políticos entre los personajes conspicuos del poder.

Llegado el momento de repartir los bienes de Margarita resurgieron los rencores. Lorena Cuéllar presumía que su tío Joaquín Cisneros –hermano de la difunta– había presionado al juez que atendía el caso de la herencia, al no haber dejado un testamento la víctima.

Las hermanas Lorena, Karina y Mónica Cuéllar Cisneros se habían repartido los bienes. Aimé, la otra de las hermanas falleció en 2006 a consecuencia de una aneurisma y su hija Ilenia Montiel Cuéllar reclamó su parte correspondiente. A ella la habían dejado fuera porque en ese entonces era menor de edad, incluso hizo saber que nunca fue notificada judicialmente para el reparto de los bienes de su abuela.

Inicialmente Lorena Cuéllar se asumió como la “albacea” pero se decidió, según ésta, que la bisabuela de Ilenia y abuela de Lorena, doña Dolores Fernández de Cisneros, viuda del exgobernador Joaquín Cisneros Molina, fuera quien asumiera la responsabilidad de la albacea. La matriarca de la familia falleció en 2015 en medio de las disputas familiares y en la lucha por el poder cuando en 2016 Lorena Cuéllar pretendía ser gobernadora con el respaldo del PRD, luego de haber traicionado al PRI y pactar con sus enemigos.

Ilenia reclamó que fueron vulnerados sus derechos humanos y acusó a sus tías de fraude en su agravio, en la misma demanda Ilenia incluyó a su padrastro Paul Hernández Gómez por confabularse con las Cuéllar Cisneros. La nieta reclamó parte de las acciones de la sociedad mercantil “Servicios Tlaxcala S.A. de C.V.” operadora de gasolineras y un monto de 20 millones de pesos, así como parte de las numerosas propiedades de su abuela Margarita.

En el juicio civil intestamentario 333/16-1 presentado ante el Jusgado Civil del Distrito Judicial de Hidalgo, Ilenia demandó la nulidad del juicio por el despojo de su herencia, porque recibió notificación y porque cambiaron una y otra vez de juzgado, además de sobornar a un notario público para avalar sus acciones.

Ante la presión de Ilenia, se le asignaron a ésta tres propiedades, lo mismo que a Lorena y Karina, en tanto a Mónica se le adjudicaron cuatro, se quedaron con la empresa de las gasolineras, terrenos y otros bienes, como alhajas, joyas y dinero.

En una de sus declaraciones patrimoniales Lorena Cuéllar, la flamante gobernadora electa, asumió la titularidad de cuatro propiedades por “herencia” y otras más obtenidas por su cuenta.

Pero eso no es nada. Lorena Cuéllar quien resultó triunfadora de las recientes elecciones con el apoyo de Morena, aun cuando no asume ese cargo, ya empieza actuar como la “dueña” del estado de Tlaxcala, con la complacencia del gobernador saliente, Marco Antonio Mena Rodríguez, uno de sus enemigos con el que se alió y se hizo cómplice del poder.

Continuará…

JOSÉ MARTÍNEZ M. Periodista y escritor. Ha colaborado en los principales diarios del país y en importantes medios del extranjero. Ha obtenido numerosos premios y reconocimientos.