Porqué sí atender la consulta del 1 de agosto

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Porque es un ejercicio democrático. Porque hay que partir de una realidad puntual: acudir a votar el 1 de agosto es hacerlo por dos posibles opciones, “sí” o “no”. Así de sencillo. Acudir no obliga a votar “sí” o “no” ni sabemos qué ganará. Hacer elucubraciones es vender humo. La certeza sí es que el resultado será vinculante si participa el 40% del padrón electoral. El humo sería preguntar qué hará López con el resultado, sea cual sea y más humo es divagar acerca de qué implicará el resultado. Porque se corre el riesgo de inventarle a los electores que un ‘sí’ o un ‘no’ servirá para muchas cosas más que solo avalar la acción del gobierno lopezobradorista en proceder contra funcionarios del pasado. O sea: no inventen. Quede claro a todos que no tiene que votar determinada opción, si eso es lo que preocupa a ciertos grupos. Participar es robustecer la democracia, pues una consulta ciudadana jamás la debilita.

En ese tesitura, que el análisis no falseé y sí le deje claro al público que de ninguna manera se está consultado aplicar la ley, porque eso ni se consulta ni se está consultando. Y mucho menos implica –a menos que no se entienda la pregunta formulada en la consulta e invito a la gente a buscarla– que no se estaría juzgando expresidentes solo y únicamente. Como tampoco es un aval para luego reelegir a López Obrador o apuntalar a su gobierno. Rechácese la mala fe discursiva.

Hay un sinfín de razones más para participar el 1 de agosto. Y la posibilidad es muy valiosa y de relevancia total. Desestimarla revela talante antidemocrático que no cabe. Por su espíritu democrático y porque es constitucional, son dos estupendos motivos para votarla. Para empezar y hay más. Otra: porque la organiza el INE y así el solo boicot es insultante para la democracia. Porque si además ese boicot de tibieza fuera institucionalizado desde el INE, sería doblemente reprobable. Por eso las brigadas promotoras a contrapelo de. Porque para las veces que nos han consultado algo, merece el esfuerzo esta vez y acallar bocas de tantos; apela sí, al espíritu participativo del ciudadano, porque puedes decir un “sí” o un “no” en libertad. Y porque puede ser una excelente arma política de doble filo y porque a final de cuentas, si hay la coherencia de participar en la revocación de mandato que a algunos opositores engolosina, ergo, tendría que haber la misma entrega para acudir a esta consulta previa.

Hay otra razón magnífica para participar. Recordemos una triste declaración de Enrique de la Madrid –que los despistados ven como presidente en 2024– con la cual el priista dijo que no era necesario consultar (en su día, el Tren Maya). Es que al priismo nunca le ha hecho falta consultar nada ni menos considerar a los ciudadanos. Si no cree en la democracia, menos en la voz ciudadana. Por los que sí creen en ella y se acogen a la oportunidad constitucional de ejercerla, participemos el 1 de agosto.

Cuánto de positivo tiene la consulta, que es mucho, desestimando invocar a los ciudadanos a no dejarse embaucar por una campaña negra desprestigiándola y buscando de usted, ciudadano comprometido, su silencio, su desinterés y su abulia, todo digno de rechazarse en pos de una democracia no solo participativa de cada tres años, sino de una proactiva, vigilante y comprometida con los procesos político-jurídicos que nos atañen a todos. Justo lo que desprecian el PRI y el PAN, figúrese.

La consulta ciudadana es una de la formas de democracia participativa que se suma a otras como el referéndum o la revocación de mandato. Va al mismo nivel y la Constitución mexicana la prevé. Es una consulta legal y ajustada a las instituciones. Así de sencillo. Si esto último le suena, acierta. Por eso es ridículo e incongruente que alguien vocifere en no participar (si al menos hablara por sí mismo) en la cultura ciudadana de involucrarse con ella, pero sí insiste desde ya en hacerlo en la revocación de mandato a López. Qué incongruente y selectivo resultaría en sus valores democráticos.La consulta es constitucional, no se la inventó López Obrador, boicotearla es de un talante antidemocrático y acudir es un ejercicio ciudadano de pleno derecho. Como el voto, es voluntaria, sí y como el voto, revela el espíritu democrático de una sociedad.

Los opositores a López Obrador se cansaron de decir que no participarían de la consulta al aeropuerto o al tren Maya creyendo que así frenarían los proyectos y excusándose de lo mismo que acusan a López ahora: decir que yo no decidí tales. Fallan en su apreciación y en su veredicto. Arguyeron que no eran consultas organizadas por el INE. Que eran de a dedo e ilegales en vez de pensar inteligentemente que si no deseaban que ganara el “sí”, ergo acudieran a votar por el “no”. Pues hete aquí que ahora tienen frente a sí a una constitucional, organizada por el INE y con las medidas de control para su ejercicio y el conteo de votos certero y vinculante, que reprochaban como elementos ausentes en otras anteriores. Y ¿ni así la quieren? entonces es reprobable su actitud. Sobre todo si rechazan solo porque la impulsa López Obrador, pues su sectarismo y su ceguera les impide ver por la democracia y por México, exhibiéndose en su incongruencia discursiva antidemócrata.

Que el INE se vea desganado organizándola, es verdad y apunta a boicot. Que Coparmex y otros la desestimen, confirma su talante antidemocrático. O al menos contradictorio, porque bien que aplauden la revocación de mandato, que es otra consulta a final de cuentas. Hacen el ridículo clamando por el fracaso de la consulta del 1 de agosto, mientras impulsan la revocación de mandato a López. Democracia a conveniencia, ya se ve. Eso no es democracia. Y ¿qué más les da si la gente acude a votar? porque se les olvida a conveniencia el significado de ambas. No acudir no es democrático. Libre, sí, democrático, no. No participar sí pudre la democracia. No, no es buenos y malos, sí es de detractores de la democracia. De medir con doble rasero. Cuando no se trata de ellos, no hay democracia, no valen los esfuerzos de otros. No fueran ellos porque clamarían por participar o que se vaya López; entonces sí veríamos a Gustavo de Hoyos muy apuntado al tema como lo reconoció recientemente tuiteando a este medio, Indicador Político. Incongruencia y pobreza de ideas.

Si ganara el “sí” es un triunfo de López, pero no es absoluto y por mucho. Habrá delitos ya no perseguibles. Habrá los que sí y ambos han quedado ahí hasta hoy sin la actuación de las autoridades anteriores a López Obrador. Los delitos estaban y sus penas, como las autoridades no actuantes y eran PRI y PAN en gran medida y callaron. Por eso importa la consulta y sobra sus alharacas. Se exhibe a ambos partidos políticos. Eso sí. Quienes cometieron tales delitos son astutos y han borrado huellas con leyes a modo. De otros delitos no sabemos si están siquiera contemplados en la legislación actual y hasta dónde su punibilidad sea vigente. Y otros sencillamente, se resuelven no con cárcel. ¿Y los expresidentes? Gracias a que la Corte se extralimitó en sus facultades, reformuló la pregunta dejándola extensa e imprecisa. Así que si el priismo y el panismo, en su infinito extravío, se mal piensan que la consulta los evidenciaría, deberían de saber que sí, pero no por sus expresidentes; serán evidenciados (si tanto les preocupa, haberse comportado mejor en su turno de desgobierno) pero por oponerse a la consulta. Y dudosamente se pasará de allí. Y eso deben de saberlo los electores. Hay muchos más temas a juzgar que solo expresidentes. Y eso puede llegar a ser un punto bajo si no hay mejor agenda de enjuiciamientos, una ruta clara. Y eso sí afectará negativamente al gobierno federal. Mas vótese primero y establézcase la ruta adecuada.  Y de ganar el “sí” mucho menos quedaría exento este gobierno a ser juzgado llegado el caso y por la Justicia, porque “actos del pasado” ya lo salpica. Solo por eso sus detractores deberían acudir a las urnas.

Por último: no es más cara esa consulta que las elecciones ordinarias ni nos salen más baratos los sueldazos de consejeros electorales,  incluido y empezando por el de Lorenzo Córdova. Así que la zarandaja de lo caro a estas alturas del partido es un lloriqueo que no conmueve, sino a gente lerda. Se está consultado si ha de proceder o es mejor un simple pasar página como lo hicieron las administraciones pasadas, que a veces tenían muchos más elementos para juzgar, pero también mucha más cara y desvergüenza para no hacerlo. Así de sencillo. No hay darle tantas vueltas. Y desde luego que si fuéramos una dictadura, esto de consultas ni sus luces. Concentrarse en la pregunta es clave para saber lo consultado y lo más adecuado a responder de forma certera.