Consulta ciudadana 2021: fracaso, éxito y distractor

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Mientras el presidente “supervisaba” las obras de la carretera de la tierra del Chapo a Chihuahua, la veda electoral le permitió, “como anillo al dedo” no hacer público su recorrido y reuniones por aquella zona, supervisar, no es la tarea de un presidente, además porque no es ingeniero, pero fue buen pretexto, mientras todos se concentraban en la consulta.

Resulta relevante que en una consulta ciudadana convocada por ciudadanos la participación cuantitativa no alcanzara ni el ocho por ciento del total de padrón. Para convocarla se reunieron dos millones y medio de firmas, querrá decir que hubo trampa en la recaudación de firmas, si no hicieron trampa, si al menos cada uno de los que firmaron invitara a dos personas, habrían llegado a rebasar la cantidad de los que participaron finalmente. En el supuesto caso de que todas las firmas fueran legítimas, pero la participación cualitativa fue mucho más, porque la no participación, el negarse a asistir también fue una manera de participar, hubo casos de asistencia de ciudadanos para observar, pero negándose a votar, también los hubo de quienes anularon su voto escribiendo en la boleta su descontento con el gobierno y hasta agregando los nombres de gobiernos anteriores y del gobierno actual para ser juzgados.

Quién la convocó fue un Partido instigado desde Palacio Nacional basado en la explotación del odio y resentimiento de los mexicanos que creyeron que arrastraría a todos a votar en la consulta, bajo el mismo esquema de odio propagandístico, usado en Alemania por Goebels contra los judíos, durante el gobierno Nazi, esa es la retórica desde Palacio, que luego reculó declarando que no participaría el presidente Obrador y que si lo hiciera sería por el no, horas antes declararía, que no sabía dónde votaría, lo que provocó la respuesta contundente del presidente del INE explicando que había cambiado domicilio y que ahí lo esperaba su boleta para participar, lo que no sucedió. Siguiendo el ejemplo, las huestes morenistas, tenían la instrucción de recorrer todas las casillas para quejarse de que no encontraban su casilla, para señalar que hubo “ratón loco” una práctica ancestral, para inhibir el voto en gobierno anteriores, esa era la táctica de MORENA establecida en su estrategia para acusar al INE de la poca participación, hasta intentaron culpar el instituto electoral de haber inhibido la participación, cuando los ciudadanos, ese “famoso” pueblo bueno y sabio no quisieron participar en una consulta donde se preguntaría lo evidente, resumida en que si querían que se aplicara la ley contra quienes la infringieren.

Se convocó, para avivar el odio de los mexicanos, entre mexicanos y contra los expresidentes, pero lo que en realidad hubo en el fondo, además de enardecer los ánimos, era saber cuántos votos duros tiene la 4T o Morena o el presidente Obrador o los tres, sin que le costará a ninguno, solo al INE y a los mexicanos. Esa era la única manera de conocer la verdadera fuerza de los tres. El derroche de quinientos millones de pesos que pudieran ser utilizados en tiempos de pandemia en otras prioridades, por ejemplo, la compra de reactivos para hacer pruebas gratis y suficientes para saber quiénes estén contagiados y actuar preventivamente, salvando vidas con oportunidad, pero no, era mejor derrochar 500 millones.

Qué se logró con la consulta popular: pues que todos salieron ganando, la ciudadanía porque supo la importancia de una Consulta ciudadana, diferente al referéndum y plebiscito; el Presidente, la 4T y MORENA, disimulando su molestia, les sirvió para saber si realmente los treinta millones que los llevaron al poder seguían respaldándoles; a los “adversarios” saber de que está compuesto el gobierno; al gobierno saber el tamaño de sus adversarios y el repudio a su desempeño; los ciudadanos que ejercieron su voluntad sin asistir; al INE que probó su eficiencia y  capacidad de organización de una consulta ciudadana;

Perdedores: MORENA porque resultó evidente su fuerza y tamaño a nivel nacional; los enfermos de COVID, cáncer y otros enfermos, por el desperdicio de quinientos millones; el INE con el boquete a sus finanzas invertido en un capricho.

El presidente ya declaró la guerra al INE, amenazando que para la próxima no serán los mismos, es urgente renovar la ley para modificar el proceso de selección de los miembros de los organismos autónomos, para quitarle a los poderes ejecutivo y legislativo, esa facultad de nombramiento que no es parte esencial de sus funciones, que se limiten a cumplir sus atribuciones, administrar uno y hacer leyes el otro. Es tiempo de crear un organismo especializado en realizar la tarea de nombramiento.

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