Tramposo

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Murió Diego Armando Maradona, un tipo de la más baja calidad humana, si es que podemos hablar de calidad. Un sujeto vulgar dentro y fuera de las canchas. Y quizá esto inquiete y moleste a algunos de sus admiradores defendiendo su ritmo como jugador, sus espléndidas anotaciones y su capacidad de control del balón, pero eso no lo quita lo patán.

La educación no se aprende en una cancha de fútbol, ahí se refleja qué clase de persona eres y qué tipo de respeto regalas al aficionado. Recuerdo haber acudido al Estadio Azteca cuando se burló de las reglas, del juego limpio, de los aficionados, del equipo contrario, del mundo entero, anotando un gol con la mano.

Me pareció un tramposo que luego él mismo al paso de las décadas reconoció su engaño. Así que no aprendí a reconocerlo como deportista y ni siquiera compáralo con Pelé o Cristiano Ronaldo o Messi.

Por cierto que el portugués comprende tan bien su responsabilidad como embajador del deporte que ha emprendido acciones espectaculares de altruismo y evita tatuajes para poder ser donador de sangre si alguien lo requiere en una emergencia.

Fuera de las canchas Maradona se convirtió el peor ejemplo que se puede dar a la sociedad. Acabó aliándose con personajes como Fidel Castro, Hugo Chávez y Nicolás Maduro, por ello la 4aT lo califica de un hombre congruente con su trayectoria.

Sin embargo, sus despreciables adicciones motivaban un espantoso ridículo cuando en actos públicos, incluyendo estadios de futbol, agredía, gritaba, se desvanecía, se desnudaba, perdía pues el control. Algunos de sus defensores señalan que “se equivocó” y es de humanos aceptarlo y enmendarse. Pero no es el caso de Maradona. El causó daño a muchas personas, distorsionó su imagen y me puedo imaginar cuántos niños y jóvenes emprendieron el torcido camino de las drogas y el alcohol bajo la influencia del argentino.

Me parece una torpeza llegar a esos argumentos por qué si los aceptamos diríamos que Marcial Maciel también se equivocó pero fue un extraordinario orador en sus homilías y por tanto ignoraríamos sus abusos sexuales. Los pederastas, los asesinos, los narcos, los violadores también están equivocados, pero lo que no hay que justificar es que por su enfermedad o desviación se conviertan en ídolos y la mercadotecnia haga apología de sus tropiezos. No se vale lastimar a otros, dañar a muchos, destruir familias, provocar muerte y sólo por reflejo comercial y publicitario enaltecerlos para engañar, ahí si, a las masas, como también fue el caso de Salvador Cabañas.

Por mi parte aplaudo a los triunfadores, a los que se caen y se levantan con mayor dignidad, a los que aprenden de sus tropiezos para evitarlos, a los que se hacen grandes en las experiencias, a aquellos que saben que lo que hagan habrán de modificar la conducta de millones.

Los demás son de caricatura, de esos que se hacen famosos porque a cada gol imitan a un perro orinándose en los postes de las porterías como Cuauhtémoc Blanco. Esos que confunden el juego limpio con la estafa al árbitro, al público. Los que viven de la mentira no deben ser considerados como leyenda por mucho que coloquen el balón en las redes. Ese es el extremo de la fama.

Debo decir que malditos son y serán aquellos que permitieron la degradación profunda de Maradona, le inyectaron en las venas veneno, le arrebataron el alma, le condecoraron con adicciones y todo por avaricia, por corrupción, por malnacidos aunque esto no limpia al futbolista pero si genera que niños no alcancen ni la mayoría de edad porque mueren de la manera más espantosa, con el diablo junto a ellos.

Observemos a jugadores como Enrique Borja, el Gansito Padilla, Luis Regueiro, el Güero Jasso, Ignacio Trelles, la Tota Carbajal, José Luis La Calaca González, Joaquín Beltrán, Hugo Sánchez y muchos más que a base de superación, integración familiar y respeto al aficionado han condecorado su vida deportiva. Maradona quedará para muchos, me incluyo, como un reducido tipo al que quieren hacer grande por lo enano que fue en su vida.

Presidente de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y tv y conductor del programa Va En Serio mexiquense tv canal 34.2