El otro enrique

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Conocí a Enrique Márquez, premio nacional de periodismo compartido con TVUNAM, poeta e historiador de prestigio cuando lo invité a colaborar con sus análisis en Radio Trece. Personaje culto, académico y leal. Amigo cercano a Marcelo Ebrard, incluso lo apoyó y operó  junto con Óscar Arguelles en la Comisión de Paz en conflicto con el EZLN en Chiapas (1994). Curso la maestría de Ciencia Política en el Colegio de México en donde por cierto también estuvo Ebrard.

En el gobierno de AMLO aceptó ser nombrado como responsable de Diplomacia Cultural de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Pues Enrique Márquez, doctor en historia de la Universidad de Perpignan, Francia, acaba de presentar su renuncia y se hará efectiva a partir del 1 de septiembre.

En una carta enviada a  Marcelo Ebrard, Márquez argumenta que “debido a los recientes y lamentables acontecimientos que se suscitaron por la decisión de dar por terminada la comisión del Agregado Cultural de la Embajada de México en España, Jorge F. Hernández, y por el nombramiento de Brenda Lozano para sucederle en el cargo, considero que mis espacios de acción e interlocución con la comunidad cultural ya no son los de antes”.

Y mire que Márquez no es el primero que manifiesta descontento con las arbitrariedades de Ebrard como nombrar a Isabel Arvide como cónsul en Turquía.

Hay que decir que las decisiones tomadas por Enrique  en los últimos días generaron fuertes críticas desde diversos sectores.

La SRE anunció hace unos días el cese del escritor Jorge F. Hernández por “comportamientos poco dignos”, según un comunicado que dejó un tufo de censura.

Horas después Enrique Márquez manifestó en otra misiva que “de ninguna manera se trata de un acto de censura por los artículos y opiniones públicas recientes” de Hernández, sino porque el escritor se refirió “en términos muy ofensivos” en una reunión a quien era su superior, la embajadora María del Carmen Oñate. Hernández consideró que su despido se debió a críticas que hizo al funcionario de la Secretaría de Educación Pública, Marx Arriaga, sobre el hábito de la lectura.

De manera expedita la SRE anunció la designación de Brenda Lozano como nueva agregada cultural de México en España.

Las reacciones fueron inmediatas y negativas, por ejemplo, el historiador Pedro Salmerón, director del Museo Regional de Guadalajara, cuestionó la designación de Lozano, calificándola como integrante de “las mafias de escritores”, señalando además que Lozano ha sido públicamente dura crítica de AMLO.

Enrique Márquez sostiene que resulta “muy difícil que podamos seguir construyendo con grandes resultados y consensos, como hasta ahora, la nueva Diplomacia Cultura que México necesita en estos momentos en los que la cultura debe jugar un papel clave en la reinvención del mundo”.

Los analistas internacionales y expertos en diplomacia han sostenido que la embajadora María del Carmen Oñate no ha hecho lo suficiente para posicionar al México en los niveles que la Comunidad Europea exige a pesar de su experiencia en geografías como Egipto y Costa Rica y su participación en Barcelona como cónsul.

El problema se Oñate es que no trabaja para la nación sino para cumplir los ordenamientos de AMLO. ¡Incluso cualquier tipo de acercamiento con los medios debe ser considerado por el área de comunicación de la SRE en donde la respuesta constante es “por el momento no!”

Esto nos obliga a recordar la enorme huella que dejó en España el Exembajador Rodolfo Echeverria quien es recordado con honor en aquellas latitudes.

Enrique Márquez es de una sola pieza y no puede negarlo Ebrard, le ha ofrecido su amistad y su trabajo profesional sin condiciones. Pero lo que está ocurriendo en la Embajada de España da señales de una pésima política exterior implementada y la evidente erosión de una casa diplomática como la nuestra en un país como España que muestra la grandeza de su ambición por crecer y superar conflictos. Recibir la alta responsabilidad de ser embajador corresponde a una disciplina de entrega y nacionalismo y no al servilismo al jefe inmediato superior. Ebrard se vuelve a equivocar, ni para repartir cargos diplomáticos para cuates, vamos ni como distribuidor de dosis de vacunas, menos como estratega electoral y político de Trump en asuntos migratorios, aunque venga de regreso a decir “misión cumplida, señooor presidente”.

Conductor del programa VaEnSerio MexiquenseTV canal 34.2