Rumores malintencionados

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Rafael Ortega

Siempre son los mismos. Es esa “sensibilidad” ultraconservadora de la Iglesia, que a través de sus canales conectados con la ultraderecha mediática, lanza rumores llenos de intenciones malsanas, con la única intención de provocar divisiones.

Ahora de nuevo, le toca el turno al Papa al que auguran una pronta dimisión coincidiendo con su 85 aniversario y siempre antes de que finalice el año. Se apoyan en sus conjeturas en insistir en la precaria salud de FRANCISCO, que hace unas semanas sufrió una delicada intervención de colon. Estos rumores, apoyados también por esa parte de la Curia que no soporta al actual Pontífice, no van a ser “antesala de la noticia”. El Papa ha retomado su actividad habitual y dentro de poco iniciará de nuevo sus viajes pastorales, como el complicado y difícil de Hungría. Así que, por mi parte, siento que esos que lanzan falsas noticias tengan que volver otra vez a la basura mediática, que es de donde no debieron salir nunca, pues también se han dedicado en estas semanas a lanzar por la redes la muerte de Benedicto XVI.

Y mientras, aquí en España, la renuncia del obispo de Solsona, Xavier Novell, también ha abierto la caja de rumores, pues hasta ahora nunca había dimitido un obispo con solo 52 años. Una renuncia aceptada inmediatamente por el Papa, que ha entendido “las explicaciones dadas por el joven obispo con una crisis de gran calado y que ahora se encuentra discerniendo sobre su futuro”. Los mismos malintencionados han intentado cargar sobre el cardenal Omella la responsabilidad de la renuncia de Novell, pero podemos decir que el Presidente de la Conferencia Episcopal Española habría estado ayudando a Novell en este trance pastoral y humano del que muy pocos estaban enterados. Todo parece indicar, como hemos dicho, que es una decisión personal que no tiene nada que ver con anteriores pronunciamientos políticos de Novell, que como recordarán fueron en su día favorables al proceso independentista de Cataluña, por los que fue apercibido formalmente por Roma, ni siquiera por los problemas de su diócesis. El tema, insistimos, es personal.

Ahora, estos que lanzan rumores tendrán que buscar otras “serpientes de verano” o intentar que esa ultraconservadora Iglesia no se adueñe de instituciones ni asociaciones católicas. Por cierto, no estaría mal que se acordasen de un Papa, Juan Pablo I, que este pasado jueves cumplió 43 años de su elección, que en solo 33 días llevo su sonrisa a la Iglesia.

Publicado originalmente en elimparcial.es