¿Miedo o torpeza?

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Los contagios por variantes del COVID se están multiplicando peligrosamente. Algunos acomodadores de ideas señalan que lo bueno es que ahora nos enfermamos, difícilmente morimos, algo muy similar a lo expresado por AMLO al decir que las variantes de la ómicron provocan únicamente malestares menores. En un sólo día México confirmó 15 mil infectados y Estados Unidos registró un millón de contagios y decía yo en colaboraciones anteriores que Biden algo sabe cómo para regalar a su población 500 millones de pruebas rápidas.

“Que no nos metan miedo”, argumentó López Obrador en la mañanera cuando se refirió a la posibilidad de una cuarta ola de COVID en el México. Defiende su posición señalando que están aumentando los contagios en algunas entidades, pero no pasa lo mismo con la hospitalización. Aún con este desenfado presidencial tendremos, según los pronósticos, un crecimiento de contagios en el país como no habíamos estimado en ningún otro momento desde que inició oficialmente la pandemia.

En contraoferta de la ambigüedad presidencial qué oscila de “no pasa nada damos abrazos” a “que no nos metan miedo”, tendrían que escuchar las posiciones de Ángela Merkel o de Emmanuel Macron aplicando medidas severas, rígidas a la población y sancionando duramente a aquellos que no desean vacunarse.

El presidente francés empleo un lenguaje áspero e inusual para criticar a la minoría del país que aún no se ha vacunado contra el COVID. “A los no vacunados, realmente los quiero fastidiar. Y seguiré haciéndolo, hasta el final. Esa es la estrategia”, declaró en una entrevista con el diario Le Parisien.

El verbo “fastidiar” usado por Macron es un término informal que se usa comúnmente para insultar a otras personas. En Estados Unidos, el número de hospitalizados alcanzo a casi 100 mil personas cuando la estadística era de 40 mil iniciando noviembre. El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, admitió en televisión que el sistema hospitalario de Gran Bretaña está desbordado.

En España los contagios entre los cuerpos de seguridad, protección civil, policías y bomberos han crecido. Argentina presentó durante la primera quincena de diciembre la suma de contagios por día de alrededor de 2 mil, pero en enero superó los 44 mil y un crecimiento de 200 por ciento en la atención médica a domicilio. Pero en nuestro país AMLO evita aplicar medidas sanitarias preventivas y además se crece en su moralina criticando a las universidades por no permitir una normalidad presencial en sus aulas.

Esto hace evidente que el presidente no quiere escuchar la voz de los especialistas de la Facultad de Medicina de la UNAM que vuelven a marcar una alerta a la población porque lo evidente en las calles no representa el color verde de un manipulado semáforo que a conveniencia maneja el gobierno.

El gobierno ha llegado al extremo de obligar al amparo a niños para ser vacunados y pretende convencer a los padres de familia que los estudiantes regresen a sus pupitres bajo la posibilidad de que descubran algún contagio y entonces darle seguimiento. Muchas empresas han determinado hasta nuevo aviso el regreso paulatino de sus empleados hasta nuevo aviso. Enero es un mes peligroso y las condiciones meteorológicas no ayudan en mucho. La intransigencia en el tema por el gobierno federal ha puesto en riesgo a la población.

Esperemos que el sistema de salud no vuelva a colapsar y escuchemos argumentaciones acusatorias desde la tribuna de Palacio Nacional culpando a todos de los males colectivos. AMLO cree que vamos “surfeando” sobre la cresta de la ola, que no esté tan seguro, ya van más de 313 mil 500 defunciones.

Conductor del programa VaEnSerio MexiquenseTV canal 34.2 (izzi 135).