¿Otra foto con narcos, mi Cuau?

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Como si se tratara de una cascarita de futbol en su barrio, Cuauhtémoc Blanco respondió a la pregunta sobre la difusión de oootra foto abrazado de oootro presunto narco: “muchos cabrones quieren que me vaya, pero a mí no me van a apantallar… acá está papá, no les tengo miedo”.

Es la segunda vez en un lapso de dos semanas que el gobernador de Morelos es exhibido sonriente y abrazado de personajes identificados con la delincuencia organizada, y que, en lugar de dar una explicación coherente, incurre en bravuconadas.

Como cuando jugaba futbol, que le gustaba picudearse con todo mundo, pero a la mera hora no se aventaba a los trancazos. Igual está ahora amenazando con meter a la cárcel a su antecesor en el cargo por hacer campaña en su contra, pero puro pico.

Todo empezó con la difusión de la foto en la que aparece en brazos de tres de los principales capos del narco en el estado, a lo cual el exfutbolista dijo que él se toma selfies con quien se lo pide y no les anda preguntando a qué se dedican.

Pues vaya puntería, como cuando cobraba los penales. Qué tino para posar con quienes no debe; seguro ya es el rey de las selfies… pero con malandros. Y es que para su desgracia, dos televisoras difundieron ayer una nueva foto en la que aparece ahora con Armando Mazari, al que Televisa ubicó como operador financiero de Los Rojos, un sanguinario cártel que lideró en Morelos su primo hermano, El Carrete, apresado en Guerrero.

Si esas fotos las ha filtrado el exgobernador Graco Ramírez —como asegura el Cuau— es lo de menos. El tema es que existen, lo cual le abre un boquete por muy seguro que se sienta en la silla.

Por lo pronto tiene en contra al Congreso local, que ya pidió que lo investiguen, y al fiscal del estado, Uriel Carmona, quien juró y perjuró que lo sentará a declarar para que explique sus posibles vínculos con el narco.

También está la acusación del exombudsman morelense, Israel Hernández, quien asegura que, por conducto de su medio hermano, Ulises Bravo, el góber lo amenazó para que no siguiera investigando la muerte de El Ray, uno de los tres capos de la foto, en un motín en la cárcel.

Y para acabarla de amolar, está la petición del activista Bryan LeBarón para que Estados Unidos investigue a los gobernadores de Morelos y Veracruz, por posibles nexos con el crimen organizado.

Curioso es que, a pesar de la metralla en su contra, en Palacio Nacional nadie ha salido a decir, por ejemplo: “Cuauhtémoc es honesto; te apoyamos Cuauhtémoc”.

Contrario a lo que el Presidente y la propia Claudia Sheinbaum dijeron al represor gobernador de Veracruz: “Cuitláhuac es honesto: te apoyamos Cuitláhuac”.

Ya se vio que hasta entre los gobernadores hay razas, y que por mucho que tengan nombres de reyes aztecas, para la 4T no es lo mismo Cuauhtémoc que Cuitláhuac. Hasta parece que ahora sí les estorba el americanista y que lo están dejando caer.

 

 CENTAVITOS

El que no aprende es el canciller Marcelo Ebrard, quien insiste en Jesús Valdés como uno de los operadores que le ayuden a armar cuadros electorales. Y es que, en la época de Ebrard como jefe de Gobierno, el doctor coordinó un programa territorial conocido coloquialmente como los 40 principales, dotado de amplios recursos económicos para armar una estructura en los 40 distritos electorales de la capital, a fin de que su jefe pudiera someter a los caciques del PRD. Si con la mesa puesta Valdés fracasó, ¿qué hace pensar a Marcelo que esta vez —en territorio apache— podrá hacer la tarea?