Derby Sexenal

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  • La vida política mexicana se sigue moviendo en los escenarios de la clandestinidad del poder. El único que conoce las razones para elaborar una lista de precandidatos presidenciales del partido en el poder es el jefe del Ejecutivo que maneja la institución y al mismo tiempo ópera como el jefe político del partido. En la soledad de su despacho, el presidente comienza a analizar a sus posibles sucesores desde el día de su toma de posesión, al terminar la ceremonia de colocación de la banda. Y todo su sexenio se va a definir en función de si su opción sucesoria fue la acertada o cometió el error de no haber sabido escoger al candidato.
  • Uno de los casos simbólicos de equivocación de la percepción presidencial la ofrece, inclusive para algún rigor analítico, el presidente Díaz Ordaz cuando optó por Luis Echeverría Álvarez, su secretario de Gobernación y cómplice político, para continuar el siguiente sexenio. Y no tardó mucho en enterarse de que el Echeverría disciplinado que era el primero en llegar a la oficina y el último en salir y que hacía gala de una discreción silenciosa típica de un muro, en realidad salió parlanchín y activista atropellando a Díaz Ordaz casi desde el arranque de la campaña.
  • Más que una competencia por la candidatura presidencial, varios priístas están levantando la mano en busca del dedo partidista solo para hacerse presentes, también para hacer piezas de un juegos político de otros bloques de poder y desde luego para ir apartando algunas posiciones electorales una vez que se terminen las vigentes o para encontrar una salida azul desempleo profesional. El presidente del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas Alito, ya se prefiguró como candidato presidencial del partido, cuando todas las apuestas señalan que el mismo ya habría aprobado la participación del tricolor en una alianza opositora PRI-PAN-PRD, pero con su autodestape solo le da una relativa inmovilidad a su cargo. Ahora el gobernador saliente de Oaxaca, Alejandro Murat Hinojosa, también se aut destapó como precandidato presidencial del PRI, pero desde una posición de desventaja: en junio próximo habrá elecciones de gobernador en el estado y el PRI caerá al tercer lugar o más abajo en preferencias electorales, lo cual sería la peor recomendación para ofrecerse como candidato presidencial desde una posición perdedora.
  • Movimiento Ciudadano está iniciando ya sus escarceos políticos y mediáticos tratando de venderse como una cuña para fortalecer a la alianza opositora o como una bisagra que le pudiera dar funcionalidad. El dueño de MC es el veterano político priísta Dante Delgado, quién fue gobernador interino en 1989 para suplir el traslado del gobernador en funciones Fernando Gutiérrez Barrios al cargo de secretario de Gobernación del presidente Salinas de Gortari. Con su experiencia priísta, Delgado está jugando con las expectativas para conseguir la candidatura presidencial de la alianza opositora para su pupilo Luis Donaldo Colosio Riojas, aunque con apenas 7% de votos para el partido y 20% para el candidato.
  • Los que no pierden la expectativa de poder lograr la candidatura opositora son los activistas empresariales Claudio X. González y el expresidente de la Coparmex, Gustavo de Hoyos, los dos con enormes bolsas de dinero, pero sin ningún carisma que les pudiera dar ventaja en alguna competencia electoral.