Monreal: por la presidencia pese a AMLO

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Para Ricardo Monreal no hay regreso.

Todo para él se precipitó el lunes 5 de julio de 2021. Ese día, en su mañanera, el presidente Andrés Manuel López Obrador, sin explicación alguna y con 3 años de anticipación, detonó su sucesión.

Lo hizo al señalar que de entre Marcelo EbrardClaudia SheinbaumJuan Ramón de la FuenteEsteban Moctezuma y Tatiana Clouthier saldría su sucesor.

Había dejado fuera al zacatecano.

Monreal pudo entonces no aparecer, quedarse callado, hacerse a un lado. Pero dio el paso y durante ese día, y los siguientes, entrevistado por los principales conductores de radio y TV, y por medios impresos nacionales y extranjeros, afirmó una y otra vez que pese a no haber sido mencionado por el mandatario él estaría en la boleta de la elección del 2024.

Desde entonces es un aspirante presidencial abierto, sin dobleces frente a su líder político, el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Es la segunda ocasión que lo reta.

La primera ocurrió el 28 de agosto de 2017 al rechazar las dudosas encuestas con las que la dirigencia de Morena -encabezada entonces por Yeidckol Polevnski-, lo descartó para dejarle el camino libre a Claudia Sheinbaum la delegada de Tlalpan, marcada por una fuerte responsabilidad en la tragedia del derrumbe del Colegio Rébsamen en que murieron 19 niños y 7 mujeres.

El golpe lo descontroló. Fue tal su reacción, reconoce, que incluso estuvo a punto de abandonar Morena para irse por otro partido.

Venía de ser delegado en la Cuauhtémoc, la principal demarcación de la capital, y con un claro proyecto que buscaba ser Jefe de Gobierno para de ahí construir su candidatura a la Presidencia en 2024.

Monreal entendió entonces que López Obrador no lo quería como su sucesor… o que simplemente lo estaba midiendo y poniendo a prueba para el juego mayor.

Lo que fuese, AMLO lo serenó, y Monreal optó por una senaduría. El zacatecano supo que estaba en El Juego.

Convertirse desde ahí en una opción de Poder no ha sido fácil. Andrés Manuel Lopez Obrador le colocó ahí a Martí Batres, un porro con grandes aspiraciones que había sido el primer presidente formal de Morena, quien le compitió la coordinación de los senadores de este partido y la presidencia de la Junta de Coordinación Política.

A pesar de que le dio la primera presidencia del Senado, Batres se ha convertido en un saboteador constante en la ruta del zacatecano. Hoy, a pesar de haber pedido licencia para irse como secretario general de Gobierno en la administración de Claudia Sheinbaum, a través de su suplente ha logrado integrar un grupo de 29 senadores en contra del zacatecano.

LA PERCEPCIÓN ES QUE ESTA FUERA

Una vez estallada la sucesión en julio del 2021, AMLO ha seguido un claro patrón de conducta que coloca a Claudia Sheinbaum como su obvia sucesora. Ella y otros muchos lo creen.

Por ello políticos, analistas y otros afirman sin más que Monreal está fuera, que es inútil, ingenuo, que haga campaña.

Más aún porque desde el destape de los 5 el Presidente lo alejó, no lo volvió a invitar a desayunar ni a conversar en Palacio, como lo hacía cada 8 días.

Y además días después AMLO incluyó en su lista a Roció Nahale y meses más tarde a Adán Augusto López.

Al que no volvió a mencionar fue a Ricardo Monreal. Ni para bien ni para mal.

Inmersos en la arraigada cultura del presidencialismo priísta omnímodo, unipersonal, que domina a la política hasta hoy -y que López Obrador ha robustecido hasta parecer una calca de Luis Echeverría-, políticos, columnistas y otros muchos dan pocas posibilidades de éxito a la candidatura rebelde del zacatecano.

¿Puede o no entonces Ricardo Monreal llegar a ser Presidente de México?

La respuesta está en los hechos:

Si bien AMLO lo ignora… ni lo veta ni lo anula o corre.

El zacatecano va libre, hace campaña a valores entendidos, pero no rompe ni critica, cuida al Presidente y al proyecto de la 4T, y se posiciona entre la ciudadanía con visitas finsemanales a los estados y a través de actos en redes sociales, conferencias y uso de medios locales, nacionales o internacionales.

Desde la presidencia de la Junta de Coordinación Política del Senado no sólo ha sido un hábil y muy efectivo negociador de acuerdos para aprobar las más cuestionadas iniciativas y reformas constitucionales, sino que igual se encuentra y dialoga con opositores y sus partidos, hace compromisos lo mismo con organizaciones empresariales que con asociaciones del sector financiero o grupos intelectuales, artistas y deportistas, mujeres, jóvenes, campesinos y del sector social.

Marca firme su distancia de Morena y del Presidente al defender a la UNAM, al Cide y a sectores golpeados por la retorica y los recortes presupuestales o las decisiones políticas del régimen.

En este camino ha recibido sin embargo dos avisos.

El primero, con la aprehensión y enjuiciamiento obscenamente político de José Manuel del Río Virgen en Veracruz, secretario técnico de la Junta de Coordinación Política del Senado que él preside.

El segundo aviso vino a finales de enero de 2022, previo el inicio del período de sesiones de febrero-abril cuando 29 senadores liderados por Martí Batres a través de su suplente, el pequeño senador César Cravioto, intentaron quitarle la coordinación del grupo senatorial de Morena y con ello la presidencia de la Jucopo.

El golpe avanzó durante una semana para que el sábado 29 de ese mes el secretario de Gobernación Adán Augusto López, como orador principal de la plenaria en que se supone caería el zacatecano, llego y paró todo en seco.

El tabasqueño pidió a los senadores golpistas de Morena “no perder el tiempo en estériles batallas internas”, y a mantener y fortalecer la unidad porque, les recordó, “se requiere una bancada fuerte, con la autoridad moral para impulsar y concretar la reforma eléctrica y las demás iniciativas del presidente Andrés Manuel López Obrador”.

Fue un: ¡basta!, ¡hay que preservar la unidad!

Todos lo entendieron. No era necesario decir que fue un mensaje enviado desde Palacio.

Desde entonces algunos de los 29 renegados se la pasan rumiando alentados por el resentimiento y la envidia de Batres, pero no se atreven a un nuevo intento golpista. Saben que provocarían el rompimiento de la fracción mayoritaria, y quedarían sometidos a la voluntad de una oposición senatorial liderada por los panistas. No tendrían votos ni siquiera para aprobar una iniciativa por mayoría simple.

Pero hoy Monreal sabe con exactitud que no está fuera del juego presidencial, aunque debe irse con mucho cuidado. Sabe que no ha sido vetado ni expulsado, pero que en cualquier momento alguna de las dos cosas podría ocurrir.

Claro, afirma:

Me he preparado para esto muchos años y, a pesar de que la campaña anticipada genera mucho ruido y mucha descalificación, voy a estar en Morena, para ser candidato y ganar la Presidencia de la República para profundizar el cambio democrático, la transición política que inició en 2018”.

El compromiso es directo, de continuidad, con Andrés Manuel López Obrador.

Así las alternativas reales de Ricardo Monreal son, si los hechos persisten y se confirman:

1- Ser el candidato real de AMLO y de Morena en 2024, y el de mayores expectativas para ser el Presidente de México de 2024 a 2030.

2- Si no, podría tener la opción de irse bajo las siglas de otro partido en una batalla contra todo el poder del Estado comandado por el tabasqueño.

3- O retirarse de esa aspiración, optar por la reelección como senador o ser quizá un embajador más de México.

No veo para él mayores opciones.