De Tapados y Destapados: El mito de las primarias

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En medio de conflictos entre partidos y autoridades, la oposición sacó de la chistera el tema de las elecciones primarias para definir un candidato opositor, pero suponiendo que es un mecanismo que se podría instaurar en cinco segundos.

Y para los confiados se debe de consignar también el hecho de que tampoco es un mecanismo que garantice la democracia: el presidente Obama usó todo su poder para imponer como candidata a Hillary Clinton en 2016 y luego a Joseph Biden en 2020.

A ello se agrega el hecho de que el mecanismo de las primarias forma parte de la cultura anglosajona basada en el derecho. Los liderazgos políticos tienen que ceder su poder para que la política pase a formar parte de los grupos de interés que tienen el dinero.

Y como parte clave del mecanismo, los candidatos pueden obtener millones de dólares para campañas, promocionarse sin que ningún INE americano les diga cuándo y cómo hacerlo y las primarias han trasladado el poder a una élite de empresas que financian candidatos.

Está por verse si, por ejemplo, el presidente panista Marko Cortés estaría dispuesto a entregar a su partido a una elección popular que podría poner a quien tenga dinero e intereses y si aceptaría que el ganador se quede con todo el poder para repartir dineros y cargos, sobre todo cuando se le ha visto hacer hasta lo imposible por controlar candidaturas locales.

Lo mismo ocurre en el PRI y ni qué decir del PRD donde la cultura del caudillo es una mezcla de las experiencias cardenistas y de los manejos comunistas de comités centrales y politburós como sociedades secretas.

Así que no se hagan ilusiones; si acaso el modelo de las primarias se instaurara en México, sería hasta dentro de 35 años en que se releven los cuadros políticos que hoy controlan el poder. El presidente del PRI está luchando por evitar que lo destituyan, pero en unas primerias el ganador lo tendría que hacer a un lado.

Los ejemplos de cómo los candidatos electos fuera de las oligarquías de los partidos están en los candidatos a gobernadores que se presentaron como independientes: el Bronco en Nuevo León terminó abogado en la corrupción. Y los candidatos sin partido que fueron arropados por algún partido, como Enrique Alfaro en Jalisco, Cuauhtémoc Blanco Morelos y Samuel García en Nuevo León, han sido la decepción social.

El modelo de las elecciones primarias requiere de una reforma de fondo de la estructura electoral que ningún partido aceptaría en el corto plazo y menos con los actuales cuadros dirigentes. El fracaso de las candidaturas ciudadanas puede asumirse como un aviso de la imposibilidad práctica en la actualidad de un esquema de elecciones primarias que le quitaría el poder político a los dirigentes de los partidos.

Así que nadie debe hacerse ilusiones. La propuesta de primarias es un engaño.

 

Juego de las sillas

  • La competencia en Morena ha entrado en una dinámica que se está saliendo de control y más con la decisión del senador Ricardo Monreal de aprovechar su estructura senatorial para jugar como precandidato de Morena fuera de la lista presidencial de tres. Los otros precandidatos tienen cargos públicos que los obligan a evitar posicionamientos más abiertos, lo que abre el escenario de que tengan que renunciar a sus cargos e iniciar campañas ya sin las estrecheces de sus funciones de gabinete.

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