De Tapados y Destapados: Fuera del paraíso

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La oposición perredista que encabezaron Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Andrés Manuel López Obrador inventó el chapulineo de candidatos que cambiaban de partido en busca de garantías para candidaturas. Ahí comenzó la pérdida de identidad política de partidos y políticos.

Lo paradójico del asunto es que el PRD y ahora Morena cerraron la concha de las candidaturas a partir del regreso al verticalismo del pasado priista y ahora son perredistas y morenistas quienes andan buscando otros partidos que les garantice candidaturas a cargos de elección popular.

En 1988 Ricardo Monreal Avila era militante del PRI y quería competir por la gubernatura de Zacatecas, pero el presidente Ernesto Zedillo se lo impidió y entonces abandono el tricolor y se fue de candidato del PRD. Ese mismo año, el senador priista oaxaqueño José Murat Casab también amenazó con irse de candidato del PRD a la gubernatura, pero Zedillo lo hizo gobernador priista.

Los partidos chicos, con votaciones menores a 10%, aparecen como espacio de salvación de candidaturas que a su vez le proporcionen al partido los votos suficientes para mantener el registro y tener acceso al financiamiento público: el Partido Verde, el PT, Nueva Alianza, Encuentro Social, Movimiento Ciudadano y otros garantizan espacios plurinominales con votaciones bajas y en algunos casos dan la sorpresa para ganar gubernaturas.

En el ambiente circulan versiones de que el proceso cerrado de elección de candidato de Morena podría dejar a dos precandidatos presidenciales sin nominación –dicen que Ricardo Monreal Ávila y Marcelo Ebrard Casaubón– y entonces cualquiera de los chicos podría aprovechar la popularidad para hacerlos candidatos.

La salida no es tan fácil porque para una elección presidencial se requieren recursos, estructura territorial y militancia y ya no basta con la popularidad del precandidato. De todos modos, el chapulineo o brinco político de un partido a otro para obtener candidaturas –que antes se llamaba salto del trapecio— va a funcionar a nivel de alcaldes, diputados y senadores, pero será bastante difícil que un partido chico pueda hacer presidente a un político renombrado.

En 1994 se dieron condiciones e indicios de que Manuel Camacho Solís podría ser candidato independiente a la presidencia por sus desacuerdos con el presidente Salinas en la nominación de Luis Donaldo Colosio como el abanderado del PRI, pero al final prefirió un pacto político con Colosio para impulsar desde la Secretaría de Gobernación la reforma democrática del país.

Todos los datos indican que el proceso sucesorio de Morena es cerrado y entonces Monreal no tiene más camino que pactar con quien sea candidata o candidato o crear una candidatura con otro partido, pero se trataría de una decisión estratégica de gran calado que implicaría un nuevo rumbo político.

 

Juego de las sillas

  • Los espacios para las candidaturas están apartados: Morena iría con el PT y el Verde, PRI, PAN y PRD estarían en armando una alianza, Movimiento Ciudadano tiene cuando menos tres perfiles de precandidatos presidenciales, aunque hay versiones que señala la posibilidad de que el PT y el Verde no pacten con Morena y entonces queden en disponibilidad para buscar candidatos presidenciales que les garanticen como mínimo el 3% de votos que se requieren para mantener el registro y tener acceso al financiamiento público. Queda la posibilidad teórica de una candidatura ciudadana, pero con imposibilidad práctica para garantizar una victoria.

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