Derby Sexenal

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  • La nota de la semana la dio el senador morenita Ricardo Monreal Avila al circular en medios y redes la idea general de un proyecto de nación propio y el adelanto de su propuesta en materia fiscal. Sin embargo, el efecto mediático fue coyuntural y no se supo promover en medios como para mantener una relativa preocupación social sobre su contenido. Las giras del legislador para activar su precandidatura tampoco se pudieron montar sobre la propuesta del proyecto de nación.

 

  • En el escenario sucesorio volvió a aparecer la figura del acomodaticio Porfirio Muñoz Ledo presentando por enésima ocasión su Fundación política y anunciando también por enésima ocasión su intención de meterse en el debate de la coyuntura política. La novedad de ese evento no estuvo en las desangelada figura de Porfirio, sino en la presencia en lugar destacado del presídium y se supone que dentro de la Fundación de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, con quién Porfirio lanzó aquella ruptura de la corriente democrática en 1988, aunque luego, como era lógico, se pelearon entre ellos.

 

  • Y ahora resulta también que el exconsejero presidente del IFE José Woldenberg también se sumó a la Fundación de Porfirio, lo que habla más bien del desamparo y la soledad del exfuncionario electoral y la búsqueda de espacios como el porfirista. La presencia de Woldenberg y Cárdenas en la Fundación de Porfirio hablan más bien del deterioro en la calidad política de la oposición y de los liderazgos sociales que tuvieron alta calidad moral en su momento y que por alguna razón han tenido que sumarse al desprestigio del Muñoz Ledo que comenzó su carrera política en el PRI elogiando al presidente Gustavo Díaz Ordaz en 1969 por su decisión para aplastar al movimiento estudiantil en Tlatelolco como una forma de referir la razón de Estado ante la disidencia política interna.

 

  • En círculos cercanos al PRI señalan que el actual presidente nacional Alejandro Moreno Cárdenas ha perdido cualquier tipo de control político y anda por todo el mundo denunciando la dictadura mexicana actual que, de existir, sería la continuidad de la dictadura política fundada por el PRI en 1929 y vigente hasta 2018. El presidente priista se está ahogando en el ring construido por la impresentable gobernadora morenista campechana y se ha dedicado en las últimos semanas a escalar la estridencia de su discurso y acudir a instancias internacionales a denunciar la existencia de una dictadura autoritaria mexicana.

 

  • Por primera vez comienza a notarse una preocupación en las élites políticas por –primero– la existencia de un supuesto el pacto de impunidad entre el expresidente Enrique Peña Nieto y el presidente López Obrador y luego –segundo– por la ruptura de ese acuerdo oscuro que tuvo su punto culminante en el anuncio formal de la unidad de inteligencia financiera de la Secretaría de Hacienda de una investigación anticorrupción por la modesta cantidad de 26 millones de pesos, cuando las acusaciones por tráfico y venta de contratos en Pemex llegó a manejarse como de cientos de millones de dólares.