Escenario de derrota anunciada

0
101

Desde antes que el Gobierno de Tabasco diera a conocer la anulación de la deuda histórica de 11 mil millones de pesos de ciudadanos morosos con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en la tierra del presidente mexicano era promisorio el panorama electoral para el partido de Andrés Manuel López Obrador.

Desde finales de 2020, encuestas para consumo interno de la clase gobernante ponían a Morena inalcanzable en Centro, reduciendo al mínimo las posibilidades de triunfo de la oposición.

En el territorio de la capital del estado, ese instituto alcanzaría 58 por ciento en la intención del voto, el PRI el 11 por ciento y el PRD el 2 por ciento; la ‘chiquillada’ prácticamente no figura.

El “boom” de la candidatura del exgobernador Andrés Granier Melo podría ser la causa por la que el Revolucionario Institucional se encuentra mejor posicionado que el sol azteca.

Vale recordar que en las elecciones para gobernador de 2018, el abanderado de Morena, Adán Augusto López Hernández, logró el 61 por ciento de los sufragios; el perredista Gerardo Gaudiano Rovirosa el 19 por ciento, y la priísta Georgina Trujillo Zentella el 11 por ciento.

Hace casi tres años, el sol azteca se convirtió en segunda fuerza política: Gaudiano sacó 100 mil votos más que Trujillo.

Las mediciones sobre el proceso del 6 de junio venidero muestran un cambio en la correlación de fuerzas: se observa el desplome del partido que llevó a Arturo Núñez Jiménez a Plaza de Armas, mientras el tricolor se oxigenó con el movimiento de redes sociales que promueve a Granier.

La fortaleza que se observa en Morena en Centro se explica en razón de varios factores, pero sobre todo por la alta calificación de López Obrador y el reposicionamiento del mandatario Adán Augusto López Hernández a partir del respaldo gubernamental a 88 mil familias regidas por la comuna a cargo de Evaristo Hernández Cruz.

Otro punto a favor es que al régimen no se le salió de control la sucesión en la capital: prácticamente no hubo oposición interna a la nominación de Yolanda Osuna Huerta.

Y aunque Jesús Alí de la Torre se registró sin la venia del alto mando morenista, fracasó su intento de prender la inconformidad entre la militancia.

Alí no pudo boicotear la nominación de la exsecretaria de Cultura; la respuesta por su “indisciplina” fue el ataque de radio a ese elefante blanco conocido como Musevi, su “obra cumbre”.

De hecho hay quienes dudan que el expriísta vaya a ser siquiera abanderado a diputado local: su “rebelión” contra el poder establecido provocó que la nomenclatura de Morena haya decidido trancarle el paso.

Por más que Alí difundió encuestas y textos que lo ponían muy, pero muy por encima de Osuna, su estrategia de chantaje no alteró el guion original.

Lo único que puede presumir Alí es que con su registro evitó que Morena mandara el mensaje de unidad interna al inscribir nada más a la viuda del escritor Lácides García.

PARA SU INFORMACIÓN…  

SE ESPERA QUE Yolanda Osuna se registré este fin de semana como aspirante a la candidatura vinotinto a la alcaldía capitalina; el plazo vence el domingo. El equipo electoral que la acompaña está listo, en espera de los tiempos oficiales para arrancar la campaña. La exfuncionaria será el segundo cuadro en apuntarse: desde el domingo anterior Jesús Alí le dio un “madruguete” al primer morenista del estado, mas su inscripción será rechazada en virtud de que ese partido ha determinado darle participación a una mujer en esa demarcación.