¿Y en serio va la reelección de marcelistas? En Oaxaca pululan…

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Tantas vueltas para llegar exactamente al punto recesado fácticamente del proceso político interno para la selección de la candidatura presidencial anticipada en la figura de titular de la Coordinación Nacional para la Defensa de la Transformación: La suma del segundo lugar a quien obtuvo el primero; es decir, la suma de Marcelo Ebrard a Claudia Sheinbaum.

Y no es que la opinión pública hubiera querido un desenlace catastrófico: Ruptura con Morena y por ende con el presidente Andrés Manuel López Obrador, para irse como candidato presidencial de Movimiento Ciudadano (MC) con la firme intención de hacerle un hoyo al partido guinda rumbo al 2024 junto con diputados y senadores afines.

Pero se hubiera ahorrado tiempo, dinero y esfuerzo. Ah, y además la pena del ridículo al salir a decir que siempre sí se suma a quien, según acusó él mismo en su momento, usó todo tipo de prácticas para ganar el derecho de competir por la sucesión presidencial.

Hubiera sido tan fácil alzarle la mano a Claudia Sheinbaum el mismo día en que Morena dio a conocer el resultado de las encuestas como lo hizo el resto de competidores internos: Los morenistas Adán Augusto López Hernández y Ricardo Monreal, así como el petista Gerardo Fernández Noroña y Manuel Velasco del PVEM.

O una semana a más tardar, si es que iba a negociar. Tenía todo, incluso hasta una buena imagen en la opinión pública, para haber obtenido posiciones políticas desde ese momento.

Claro, a su favor podría decirse que nunca es tarde para rectificar o para negociar; que al final fue inteligente porque en MC no hubiera ido a la segura. O como “El Chapulín Colorado”, todo lo tenía fríamente calculado para fijar postura previo al inicio de las precampañas; que su pleito interno fue más bien una estrategia de despiste.

No es creíble.

Y proyecta la imagen de haberse sumado a Claudia Sheinbaum porque no le quedaba otra opción, porque ni siquiera Dante Delgado le aseguró la postulación directa por MC sin tener que pelearla internamente con los emecitas inscritos, entre ellos Samuel García. Como que Marcelo Ebrard estiró demasiado las ligas y en toda oportunidad (incluyendo la vía independiente) se le fueron los tiempos.

En fin, ya fijó postura: Se queda en Morena y se suma a Claudia Sheimbaum. Y él tiene el ofrecimiento de una postulación segura al Senado de la República, quizá encabezando la lista plurinominal, para convertirse en el líder de la bancada guinda y coordinador de la Junta de Coordinación Política.

¿Y si desde tal posición luego hace más berrinches? Podría hasta estropear el rumbo de la bancada, así como los proyectos de la “4-T”.

En fin, ahora falta que Morena y Sheinbaum cumplan los asuntos negociados, empezando por la reelección de los senadores, senadoras, diputados y diputadas federales marcelistas.

REELECCIÓN DE MARCELISTAS

¿Va en serio? Es un tema escabroso. El cumplimiento de esa negociación puede meter en problemas el proceso interno de selección de candidaturas de Morena y aliados para integrar las cámaras del Congreso de la Unión.

Son entre 50 y 60 legisladores marcelistas. ¿Todos solicitaron su registro en los respectivos procesos internos? ¿Y a quiénes desplazarán? ¿En cuántas entidades federativas y en cuántos distritos electorales? ¿O en cuántas posiciones de las listas pluris? ¿O harán cambalache por diputaciones locales y presidencias municipales?

Pululan las personas aspirantes de Morena, del PT y del PVEM haciendo fila para las candidaturas a los cargos populares para las elecciones concurrentes del 2024. Y seguro que no les hará gracia tener que bajarse para ceder espacios a marcelistas.

EN OAXACA PULULAN 

Oaxaca es una de las entidades federativas donde Marcelo Ebrard tiene seguidores. Nueve de diez diputados federales han sido afines al ex canciller, entre ellos dos que se han caracterizados como combativos marcelistas: Daniel Gutiérrez y Carol Antonio Altamirano.

Personas legisladoras que, incluso, no respaldaron la candidatura de Salomón Jara Cruz a la gubernatura de Oaxaca cuando el proceso interno exprofeso.

Si Morena cumple el acuerdo de reelección de marcelistas, el gobernador Salomón Jara Cruz se quedaría nuevamente sin diputados federales afines. Y quién sabe si los jaristas y demás morenistas, los petistas y los verdes oaxaqueños están en la disposición de hacerse a un lado para la reelección de los seguidores del ex canciller.

Por lo pronto, Daniel Gutiérrez se anotó para el Senado.

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