¿Cuántas Andorras más?

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Pues sí, nuevamente Andorra y la institución Banca Privada D’Andorra, se mezclan con la palabra México. Ese minúsculo microestado europeo enclavado en los Pirineos, que no jala ni para un lado ni para el otro, metido con calzador en la Cumbre Iberoamericana –resulta que los andorranos son tan iberoamericanos como nosotros– y que utiliza el euro porque no le quedó de otra, ya que antes circulaban en su minúsculo territorio la peseta española y el franco francés y funge como verdadero paraíso fiscal o, al menos, de país que no pregunta el origen de las enormes cantidades de dinero que se acude a depositar en su opaco sistema bancario.

Los yanquis señalaron a la entidad bancaria referida como parte de investigaciones de la pomposamente llamada Red de Represión de los Delitos Financieros del gobierno de los Estados Unidos, y eso ha destapado desde hace poco más de tres años, la cloaca que es Andorra como receptor de dineros mexicanos allí depositados. Aunque hay precedentes. Cierto: lo que sucedió en enero pasado de decomisar unos cuantiosos dineros no sabemos de quiénes se trata y cierto: los abogados defensores de los afectados han dicho que desde hace cinco no pueden tocar su dinero, lo que no casa con los años de la investigación estadounidense y presume entonces ser otro asunto o al menos, no ligado únicamente a lo que los yanquis persiguen, lo cual levanta las sospechas acerca del origen de tales capitales. Es decir: porqué tanto dinero y producto de qué.

Ahí es donde crecen nuestras suspicacias de si no se tratará de un simple saqueo a México. Por mucho que se triangule el dinero en sofisticadas ingenierías financieras. Que tales no distraigan el punto. La triangulación es secundaria. No sería la primera vez, pues todos sabemos de siempre, los enormes dineros trasladados al extranjero producto del saqueo del erario público. Destaca en ello y de siempre la sigla PRI. No nos vamos a contar cuentos. En el caso de estos 23 sujetos recién afectados, falta saber tanto nombres como origen de semejantes fortunas.

Por otra parte, cuando se supo que hacia el 21 de enero de 2021 se decomisaron 2000 millones de euros, 48000 millones de pesos a 23 empresarios mexicanos, por parte del gobierno andorrano como parte de su colaboración a regañadientes con los estadounidenses. Aquí se ha revelado que tal cantidad esta conectada presumiblemente con la cúpula empresarial y política de nuestro país y sin revelar ni un solo nombre –ojo, por más que muchos medios especulen cuáles son y centren más su nota en hacer cábalas– revelan que fueron congelados 48 mil millones de pesos en Andorra, país que sin ser propiamente parte está atrapado en la zona euro, se mueve con tales y dicen  es un paraíso fiscal. Uno que ya antes ha dejado ver nombres como los de los priistas Alfredo del Mazo, gobernador del Estado de México, y Francisco Agustín Arroyo Vieyra, que alguna vez a presidido una cámara federal; nombres ligados a enormes cantidades y a puestos encumbrados sin poder justificar del todo y a cabalidad los montos ligados a sus nombres con la nómina cobrada en cada cargo público desempeñado. Esa es otra clave a cruzar.  También es verdad que el primero de los referidos señaló que la cuenta encontrada a su nombre, estaba vacía  pese a esos 1.7 millones de dólares alertados y de los que no dio más explicaciones porque, pues… para eso estaba vacía, naturalmente. Y el otro arguyó que eran pagos por servicios privados. Porque abrir una cuenta en Andorra es como ir a abrirla a Santiago Tianguistenco. Nosotros que nadamos de mal pensados.

Y en medio nuestra embajada en Madrid atiende los temas con Andorra por ser concurrente. Esa embajada que siempre es tan codiciada como el consulado de Barcelona, a dos horas de Andorra. Nombres prominentes de la clase política priista han estado ligados a ambos puestos. Y Andorra tan cerquita. Solo resta esperar y preguntar ¿cuántas Andorras más nos faltan para olfatear no solo una ingente fuga de capitales, sino cierta desvergüenza es deslindarse de posibles malos manejos. No especularemos más. Igual y todo es dinero limpio. Sepa Dios. Será que eran sus legítimos dueños para llevar esas cantidades a ese verdadero fin del mundo que es Andorra. Igual y es eso.

Se investiga ahora mismo en Andorra el presunto blanqueo de capitales con el dinero referido, dinero sacado del país en todo caso y que si es presuntamente bien habido por sus dueños, Andorra  tiene todo el derecho de indagarlo, dicho sea, pero si resultara que no lo fuera, pues qué poca.

Tantos pesos. Tanto dinero fuera de México. Y nos faltan otros paraísos fiscales. Suiza desde luego, pero no la única.

En esa danza de millones, Altos Hornos de México perdió mil millones de dólares en las transacciones de Ancira solapadas bajo un gobierno del PRI. Se afirma que  cuando a Ancira –acusado de entregar soborno de 3.5 millones de dólares a Lozoya para efectuar una operación de venta– le dicen que devuelva lo mal habido por beneficios indebidos, para acogerse a los beneficios de ley y entrega  219 millones de dólares como reparación del daño,  es arrancarle un pelo a un gato, pero al menos es algo más interesante que obtener del líder nacional del PRI un clásico ridículo deslinde o decir que por ejemplo, Lozoya nunca fue miembro del PRI. Ya se sabe, Alito y sus maromas y salidas por la puerta trasera.

Es que a los priistas les enfada mucho que se hable de estos temas. De paraísos fiscales ligados a sus siglas o del pasado y del Instituto para devolverle al pueblo lo robado, pues porque lo robado conduce al PRI. Se entiende el enfado pero lo que no se entiende es que no lo condenen el acto. Solo balbucean un “no todos”. Y nada devuelven, invariablemente. Y estamos ante la imposibilidad de que se devuelva todo.

¿Cuántas Andorras más nos faltan? ¿cuántos paraísos fiscales más detentan capitales provenientes de México de figurones mexicanos? Cuánto de ese dinero es bien habido, y cuánto es defalco al erario publico? Diez billones de pesos de deuda dejados por el PRI de Peña Nieto, parecen decirnos dónde posiblemente andan. A todo esto, el PRI nos dice que está de nuestro lado. Para creérselos.