Tres mitos opositores: de Acosta Naranjo a los donativos

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La oposición mexicana en su infinito e incorregible extravío de irredentas formas y carencia total de ánimo y capacidad para resolverlo, sostiene tres narrativas asaz erráticas y mañosas por mentirosas y propiciadoras de confusión entre los ciudadanos.
Desde luego, sabemos que la oposición no solo son los partidos que así se asumen, sino comentaristas y ciudadanos que los siguen. Y van igual de extraviados, como no puede ser de otra manera.
Pues bien, el primer mito que su confusión sostiene es que Guadalupe Acosta Naranjo es idóneo para hablar de democracia, de su defensa y su encarnación. Esto último como parece que se asume al aceptar representar a esa cosa extraña y sin pies ni cabeza que es el famoso Somos México, un dechado de cartuchos quemados –sumamente desacreditados ya sea por maletas, corruptos sabidos o simplemente, por ineptos e inoperantes– y presumir de demócrata él, que jamás ha tenido cargo alguno de elección popular directa. El cargo de presidir esa organización proviene de un voto que, en el mejor de los casos, recibió de gente no elegida por nadie, de cuates, acaso corporativo, cerrado, de élite, no de la ciudadanía convocada a elecciones por mandato de ley. Así de sencillo.
Pero lleva años en la política en cargos de voto indirecto o de rebote. Sí, sin cargo de elección directa y viviendo del erario. Punto. ¿Méritos? Seguimos en la búsqueda.
Y sí, todos somos México y no tenemos por qué apoyar a un grupo que pretende excluir y secuestrar el nombre México. Ya tenemos al PRI secuestrando la bandera en su logo, como para que ahora vengan estos otros por el nombre.
¿Cómo nos habla de democracia y cómo creerle si es un vivo ejemplo múltiple de quienes ni son elegidos ni representan algo en pro de mayorías? La verdad es que siempre ha vivido del cargo público al que accede sin voto directo y la verdad es que sus resultados en pro de la gente son pingües tirando a nulos. ¿No tenían a nadie mejor para catapultar a tan portentosas empresas? Así va la oposición, que hasta tuvieron que echar mano de Acosta Naranjo a falta de algo más idóneo y presentable. Su actuar es impresentable. Envían el siguiente mensaje: más Acosta Naranjo a costa del erario, esa es la realidad y es lo que se busca otra vez. No entienden que no entienden.
Luego está la narrativa sosa, muy sosa, de que Sheinbaum daría votos a Morena si aparece en la papeleta electoral de 2027. Es no fijarse ni en su apoyo popular (ya cayó al 72 % apenas a inicios en 2026) y tampoco en que es una necedad insistir en revocación de mandato desde el poder, que no debiera partir del aludido ni de convocarse per se. En realidad no es obligatorio convocarla cada sexenio. La ley dice “podrá”. Ya convocada, una no se convoca si no se hacen bien las cuentas de que se ganará. Y Sheinbaum necea con el tema y se está arriesgando innecesariamente.
La verdad es que los opositores saben bien que los candados a la presidenta le impiden en un proceso electoral hablar demasiado de su desempeño. Les preocupa más que lo haga y mucho más que su nombre este en las elecciones que a ellos buscar sus mejores candidatos que derroten a Morena, pues porque no los tienen.
Es que no los tienen. Es que esa es la realidad opositora. Sheinbaum en la boleta electoral solo remacharía la esterilidad política opositora, incapacitados para atraer votos y empeñados en ser siempre los mismos y con su misma postura reventadora de iniciativas. Y los medios que les resultan afines tampoco se enteran ni quieren. Siguen dando cobertura a tanto lastre opositor con sus dislates, como Álvarez de Icaza, Quadri o Romero y Alito, que, con expresiones burdas de nulo valor a la democracia y ahí siguen. Allá ellos. No se resignan y no pueden renovar su oferta de cara a los ciudadanos.
Encabezan sus notas propagandísticas con un tono de el 60 % de los mexicanos quiere a Salinas Pliego de presidente en 2030. No, raro es el que matiza la verdad:  que el 60 % de a quienes hayan preguntado –y eso no es el 60 % de TODOS los mexicanos– y que no les interese Morena, son quienes ven, despistados, luz con Salinas Pliego de candidato. Pobres. Eso es muy distinto a los que desde medios afines o supeditados a, declaran que lo ven ganador. Qué forma de quererle ver la cara al público. Y sale el aludido a decir que quienes reciban dinero de programas gubernamentales, no voten. Estuvo fuerte el rebuzno. Así de excluyente. Respuesta: que los que deban a Hacienda o con posturas misóginas, y es su caso, no puedan ser candidatos. Eso sí que sería genial. No se puede ser candil de la calle y oscuridad de su casa. Se entiende que sus aplaudidores no fueron sobrinos del Tío Gamboín y andan tan necesitados de tener un tío, ya que el Tío Sam los desprecia.
Y queda el otro mito: cancelar deducible de donativos a ONG, destruye la democracia. No. Que ya no puedan deducirlos aquellas como Mexicanos contra la corrupción en absolutamente nada afecta a la democracia. Es que son cosas diferentes. Y esa y otras ONG no son la democracia. Serán agentes y está en veremos, pero no son la democracia como las pretenden pintar.
No, señores, no se hagan. ONGs diversas, las hay y de resultados opacos, algunas, como instituciones dejaron de recibir millonadas de los sexenios previos a 2018 y con resultados cuestionables, insondables, algunas ya de por sí, están en crisis por esa falta de recursos que las subvencionaban. Esas ni son garante de democracia ni son garante de desarrollo. Qué diferencia es decirlo así, pero ya no serán deducibles esas subvenciones ni mucho menos a costa de la gente que de buena fe les da algo y lo deducen. No por ser donativos es transparentar su financiación y, de paso, sí ya no son deducibles implica ponerlas en el plano de saber cuánto pueden generar por sí mismas. Algunas van de Martha la Piadosa y refunfuñan, pero sin aportar mucho a la gente. La banderita de ONG que hace mucho ya hace mucho que dejó de ser llamativa a la gente, que sabe bien que por el costal de harina que reciben muchas, entregan un misérrimo bolillo. Igualito como le pasa al PRI, también. Vamos, lo que se dice, opacas y tramposas. Como el PRI, pues. Qué sí, el PRI robó más.
En cuanto a ciertas ONGs de tinte político que claman señalar la corrupción de otros y no la sabida propia o de ciertos mexicanos cuando los mexicanos de ella la ejercen de fijo y de múltiples maneras y se la callan, es excelente que ahora se les obligue a transparentar su financiamiento. Y si por esas ya no podrán recibir “donativos”, desinteresados, claro, mejor. El golpeteo por el golpeteo mismo que practican no abona a la democracia cuando va de doblez e hipocresía y medias verdades. Son grupos de poder, no de interés. Que enmienden sus mecanismos de financiación y se dejen de monsergas sus apoyadores y corifeos.