Biden pone fin a la guerra comercial con UE, renovación de los lazos transatlánticos

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  • Medios recordaron que Donald Trump también visitó las instituciones de la UE, en mayo de 2017, pero luego impuso aranceles a la UE y promovió la salida de Gran Bretaña del bloque.
  • Este 16 de junio, al final de su gira europea, Joe Biden se reunirá con Vladimir Putin.

 

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, puso fin a uno de los frentes de la guerra comercial de la era Trump tras reunirse con los líderes de la Unión Europea, con los que acordó una tregua en una disputa transatlántica sobre las subvenciones a los aviones que se había prolongado 17 años.

La UE también levantó sus aranceles sobre el acero y el aluminio estadounidenses durante seis meses con la esperanza de que Estados Unidos haga lo mismo con Europa.

Citando al poeta irlandés W. B. Yeats al comienzo de su primera cumbre como presidente con la UE, Biden también dijo que el mundo estaba cambiando y que las democracias occidentales debían unirse.

«Todo cambió, cambió por completo», dijo Biden, un irlandés-estadounidense, citando el poema «Pascua de 1916», en unas declaraciones que apuntaban a los asuntos de su viaje de ocho días por Europa: China, la pandemia de Covid-19 y el cambio climático.

Sentado en una mesa ovalada en la sede de la UE con funcionarios del gabinete estadounidense, Biden dijo a los líderes de las instituciones de la UE que el trabajo conjunto de la UE y Estados Unidos era «la mejor respuesta para afrontar estos cambios» que, según dijo, provocan «gran ansiedad».

Antes dijo a periodistas que tenía opiniones muy diferentes a las de su predecesor. El expresidente Donald Trump también visitó las instituciones de la UE, en mayo de 2017, pero luego impuso aranceles a la UE y promovió la salida de Gran Bretaña del bloque.

«Creo que tenemos grandes oportunidades de trabajar estrechamente con la UE, así como con la OTAN, y nos sentimos bastante bien al respecto», dijo Biden tras atravesar el futurista edificio de cristal Europa, también conocido como «El Huevo», hasta la sala de reuniones.

«A Estados Unidos le interesa enormemente tener una gran relación con la OTAN y la UE», dijo, acompañado por la jefa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de la UE, Charles Michel, que representa a los gobiernos de la UE.

La UE y Estados Unidos son las principales potencias comerciales del mundo, junto con China. De hecho, como ya sucedió durante la cumbre del G7, el presidente de norteamericano persigue una línea política mucho más dura hacia China que los europeos. El concepto de asociación pasa a segundo plano, y se acentúa la rivalidad y la amenaza que representa un gobierno chino percibido como cada vez más agresivo.

La UE, por su parte, quiere evitar una guerra fría con China porque algunas de sus economías, en primer lugar la alemana, dependen fuertemente de las exportaciones a China. Por otro lado, los europeos quieren demostrar solidaridad con Washington, pero mantener la presión sobre China «cuando se trata del sistema político”, explicó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. «En lo que se refiere a derechos humanos, somos, sin duda, rivales sistémicos”, dijo, subrayando que ese es el terreno donde residen los problemas esenciales entre la UE y China.

Focos de atención se alistan para reunión entre Biden y Putin en Suiza

Tras un marcado deterioro de las relaciones entre Washington y Moscú, este 16 de junio, al final de su gira europea, Joe Biden se reunirá con Vladimir Putin. China es uno de los motivos principales.

En febrero, las relaciones entre las dos potencias nucleares habían alcanzado el nivel más bajo de los últimos 30 años. Biden llamó asesino a  Putin. La indignación en Moscú fue grande. Ahora, hay un repentino cambio de rumbo: una reunión cara a cara en Suiza, terreno neutral.

Entre los temas que posiblemente se toquen están los tratados de desarme, el conflicto de Ucrania, Oriente Medio, Siria, el programa nuclear de Irán, Libia, así como África Central y Afganistán.

A lo que hay que añadir las violaciones de derechos humanos, la represión de la prensa libre y de la oposición en Rusia, los ataques de hackers progubernamentales y, por último, el secuestro del avión de Ryanair por parte de Bielorrusia, estado sujeto de Rusia.