El divorcio de la clase media y la 4T

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Dicen que por muy amistoso que sea, un divorcio siempre saldrá más caro a una de las dos partes, y eso es precisamente lo que ocurre entre Morena y la clase media del país, particularmente la de la capital de la República.

La política de dividir a los mexicanos entre ricos y pobres; buenos y malos; patriotas y traidores, y liberales y conservadores dio sus frutos el pasado seis de junio, cuando la clase que no depende de las dádivas del gobierno, castigó a la llamada Cuarta Transformación.

Desde Palacio Nacional se pintó la raya entre los dos bandos, y tras la derrota oficial el propio Presidente se fue contra los clasemedieros —a los que llamó aspiracionistas por querer tener más y vivir mejor—, culpándolos de la caída de su partido en la Ciudad de México.

Ese divorcio entre la 4T y el sector que tradicionalmente define las elecciones, se volvió a hacer presente en la consulta popular del domingo pasado promovida por dirigentes y simpatizantes de Morena; el desprecio ciudadano fue evidente.

Con esas dos derrotas a cuestas, las políticas de Palacio Nacional meten en un problemón a Claudia Sheinbaum, pues a la vuelta de la esquina está la revocación de mandato. Aunque ganara el Presidente, si pierde en la capital sería el adiós de la aspiracionista jefa de Gobierno.

Seguramente, la funcionaria tiene detectados los fallos de esa estrategia, pero el haber perdido la CDMX en las pasadas elecciones la limita para cualquier margen de maniobra y tiene que apegarse a los dictados presidenciales.

La oposición tiene claro que —al menos en la capital— la clase media, así como empresarios, intelectuales y otros sectores no comulgan con el actual gobierno, y por eso decidieron que sus alcaldes se unieran en una especie de Conago local.

Quieren unir fuerzas para hacer frente al gobierno de Sheinbaum, al tiempo que fortalecen su alianza político-electoral, para que en 2024 sean una verdadera opción de los votantes en contra de Morena.

En su afán de contener a los alcaldes de la alianza PAN-PRI-PRD, Claudia se dejó convencer por la peregrina idea de uno de los alcaldes derrotados en junio pasado, para crear una alianza de concejales de Morena.

De esta forma la 4T buscaría devolverle el golpe a gobernantes opositores, y hacerles la vida de cuadritos en sus respectivos territorios. El mismo camino tomaron los diputados morenos al crear un bloque con sus siete alcaldes.

Parece que los pejistas no aprenden; si haber dividido a la población los llevó a la derrota en la ciudad, ¿quién les asegura que acentuando esa división recuperarán la joya de la corona?, sobre todo usando a sus concejales, que ni siquiera fueron electos.

¿Qué les hace pensar que los ciudadanos quieren más divisionismo y que alcaldes y concejales de la 4T busquen sólo satisfacer a su partido, y no gobernar para los ciudadanos que los eligieron? Morena insiste en ver todo en blanco o negro; el divorcio con la clase media le saldrá carito.

CENTAVITOS

A tres meses de la tragedia en la Línea 12 del Metro, que enlutó a 26 hogares y dejó mal parados a otros 80, el gobierno capitalino asegura que ya falta casi nada para anunciar el plan de rehabilitación de ese sistema de transporte, que afecta todos los días a medio millón de usuarios. Bien por la rehabilitación, pero hay dos pendientes igual de importantes que siguen sin solución: ¿qué onda con el apoyo a las víctimas y qué pasó con los culpables de la tragedia? ¿A qué reclusorio serán enviados?