La sucesión y la Corriente Democrática

0
101

Guillermo Buendia

El momento más crítico de la sucesión presidencial se presentó en 1988. La caída del sistema fue literal. Tal como se conocían los mecanismos de la elección del candidato presidencial ya no resultaban aceptables y menos garantizaban una transición del poder legal ni legítima debido a los métodos antidemocráticos y prácticas autoritarias. El agotamiento del sistema presidencialista, como todo proceso social, dio inicio a otro: la transición política que no pudo contener, solo retardar, la reforma lopezportillista. Irreversibles los efectos de aquella apertura sobre los controles verticales del partido único, el PRI vio la participación de “jefes políticos” insertados en los gobiernos estatales y Federal, quienes actuaron para incidir en las disputas del poder, y con ello, acotar la facultad metaconstitucional del presidente.

La Corriente Democrática solo fue una expresión de las pugnas internas del PRI por la candidatura presidencial, en particular, la de Cuauhtémoc Cardenas Solorzano. Carlos Salinas de Gortari, secretario de Programación y Presupuesto al momento de haber sido designado candidato del PRI a la presidencia de la República, afrontó el forcejeo que propició el madruguete de Sergio García Ramirez, procurador General de la República. El secretario de Energía y Minas, Alfredo del Mazo Gonzalez, otro aspirante, aceptó con disciplina el destape de Salinas cuando se despejaron las confusiones creadas. La Corriente Democrática se había pronunciado, desde mediados de 1986, contra la “falta de democracia interna en el PRI”, cuya concreción más clara era la práctica del dedazo del sucesor presidencial. La impugnación de “procedimientos antidemocráticos que hace la cúpula a espaldas de los militantes”, era en sí, el punto crítico del agotamiento de los controles autoritarios de la figura presidencial. Años después, entrevistado por la empresa Clio, Cuauhtémoc Cárdenas reconstruye la confrontación “directa con el presidente de la República Miguel de la Madrid” que finalmente lo llevó a romper con el partido.

Adrian Sergio Gimate-Welsh Hernandez escribió El discurso del PRI y la Corriente Democrática, capítulo del libro Democracia: entidad de dos caras. Análisis del discurso priista y neocardenista -profesor e investigador de la UAM-Iztapalapa hasta su fallecimiento en 2019- trabajo para “conocer el proceso del discurso del PRI frente al discurso de los integrantes de la Corriente Democrática”. Las citas de las declaraciones aquí presentadas provienen en su mayoría de esta investigación lingüística y semiótica, cuyas fuentes hemerográficas fueron uno más uno, Excelsior, La Jornada y Proceso. Las fechas y otros datos provienen de diversas fuentes. La consecuencia desprendida del cruce de declaraciones fue haber hecho pública la disputa del poder. En pocos meses el conflicto evidenció la pugna de los grupos políticos interesados por alcanzar la candidatura presidencial. Conforme el plazo se acortaba para conocer al destapado, el antagonismo discursivo revelaba la naturaleza de los mecanismos de control del partido: la disciplina exigida no era más que el eufemismo de la sumisión hacia las decisiones cupulares; la lealtad, la aceptación incondicional al dominio jerárquico del partido y del primer priista del país. La norma estatutaria era letra muerta ante la voluntad presidencial, y la simulación democrática del régimen priista la forma de encubrir las prácticas electorales fraudulentas.

El 14 de agosto de 1986 salió a la luz pública la formación de la Corriente Democrática, justo el año en que termina de gobernar Michoacán el ingeniero Cuauhtémoc Cardenas. Destacados miembros del PRI aparecían como integrantes de aquella corriente crítica: Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martinez, Rodolfo Gonzalez Guevara, Armando Labra, Gonzalo Martinez Corbala, Juan Jose Bremer, Vicente Fuentes Diaz. Las voces inconformes al interior del PRI se generalizan entre los sectores y organizaciones, y la respuesta ríspida y dura de la dirigencia fue presionar con expulsar de las filas del partido a quienes siguieran promoviendo los cambios en los procedimientos para la elección de candidatos. La democratización del “partido de las mayorías -afirma con contundencia Adolfo Lugo Verduzco, el primero de septiembre de 1986- …se cristaliza a través de los sectores, sus organizaciones, sus entidades institucionales: el partido, la figura presidencial”. Al año siguiente fue elegido gobernador de Hidalgo. La Comisión Nacional de Coordinación Política de facto expulsa a los dirigentes de la Corriente Democrática luego de no haber hecho caso a la advertencia de Enrique Gonzalez Pedrero, en 1987:  “o se acatan con disciplina los estatutos e ideología o se van a otra parte”. Ante la inminente expulsión, los integrantes de la Corriente exigen la realización del Consejo Nacional Extraordinario para que se formulen las normas para la postulación de los precandidatos a la presidencia de la República. Esto nunca ocurrió.

Las impugnaciones contra la facultad extra legal del presidente de elegir a su sucesor tuvieron implicaciones mayores. La fuerza política de la Corriente Democrática encontró en el rol de oposición instrumental del sistema de partidos del régimen la coyuntura para construir una oposición real -los partidos que acogieron la candidatura de Cardenas, el PPS y el PARM, borrados una vez consolidada la alianza que dio origen al Frente Democratico Nacional, constituido el 12 de enero de 1988, en Jalapa, Veracruz- también causó el inicio del desmoronamiento del partido de Estado. El domingo 4 de octubre de 1987 ocurrió el destape de Salinas de Gortari, sin embargo, la coyuntura generada posibilitó el apoyo de los partidos Mexicano Socialista -cuyo candidato presidencial era Heberto Castillo, quien declinó a favor de Cardenas, en mayo de ese año- Socialista Unificado de México, el Movimiento de Acción Popular, el de Rosario Ibarra de Piedra, candidata del Revolucionario de los Trabajadores, la Coalición Obrera, Campesina y Estudiantil del Istmo, la Asamblea de Barrios de la Ciudad de México, entre otros. Este proceso de conformación opositora registró hechos cruentos. El asesinato de Francisco Xavier Ovando Hernandez, ocurrido cuatro dias antes de la jornada electoral del 6 de julio, interrumpio las funciones operativas de la red establecida en todo el territorio nacional para recoger informacion inmediata de los resultados de casillas y distritos; el homicidio que se interpreto como un acto intimidatorio contra el activismo politico del FDN.

La ruptura de la Corriente Democrática acusa lo disfuncional que resultaban ya los mecanismos de control vertical del PRI, y el discurso politico beligerante de las partes dejaba ver el grado de conflicto de las relaciones de poder de los jefes políticos. No se trataba de construir una nueva etapa democrática de la relación sociedad-gobierno, sino de un periodo de lucha de facciones para imponer una hegemonía sobre la misma estructura del poder presidencial. El contexto histórico de la Corriente Democrática no puede ser trasladado mecánicamente para fijar similitudes con el proceso sucesorio de 2024. Las condiciones políticas de hoy día son distintas a las de 1988. La formulación de hipótesis de trabajo para el estudio comparativo de acontecimientos de la historia contemporánea ha de partir de un marco metodológico de conceptos y categorías políticas para caracterizar la lucha de los grupos de Morena por alcanzar la candidatura presidencial en el contexto de la alianza opositora PAN-PRI-PRD subvencionada con financiamiento empresarial, los casos de corrupción judicializados donde están implicados aspirantes presidenciales, de las actividades criminales que afectan la seguridad nacional o del proyecto nacional del gobierno lopezobradorista para hacer frente a los grandes intereses de los monopolios transnacionales en materia energética y eléctrica. Estas circunstancias marcan una distinción fundamental para analizar el proceso sucesorio actual, así como el papel de los actores políticos insertados en el Senado, secretarías de Estado o gobiernos estatales.

guillermobuendia80@gmail.com