Tomemos el control del país

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El título de mi columna no es golpista, es un deseo que estimo que todos los mexicanos tenemos. Yo sí deseo que le revoquemos el mandato al presidente este 10 de abril. Es nuestro derecho constitucional y yo sí lo voy a ejercer, por más expertos en las teorías de la conspiración que digan lo contrario. No voy a repetir sus argumentos ni los míos que he escrito en sendas columnas de Última Instancia.

Pero si quiero compartirles una narrativa nueva que todos debemos de adoptar:

 

Tomemos de control del país

Yo, sinceramente creo que los mexicanos no somos menores de edad para dejarnos embaucar por la voluntad de un solo hombre. Nuestro país tiene una gran diversidad en todo, en diversas maneras de pensar, visualizar la vida, variedad en las formas de convivencia con nuestros conciudadanos, amigos, vecinos, colegas, y con los habitantes de las regiones tan variadas del país.

El mexicano en los últimos cincuenta años se ha modernizado, la clase media ha aumentado, antes de este gobierno, la pobreza disminuyó. Muchas de las nuevas generaciones han alcanzado los niveles de educación superior. Muchos mexicanos han estudiado en magníficas universidades mexicanas y del extranjero. En el mundo de la manufactura de exportación, la mayoría de las compañías son manejadas y dirigidas por profesionistas y técnicos mexicanos, que también han sido contratados para realizar labores administrativas y técnicas en instalaciones industriales en todo el mundo.

El mexicano tiene múltiples aspiraciones, cuando sale al extranjero destaca por su capacidad para el trabajo, alta responsabilidad y creatividad, así como por sus ansias de superación y solidaridad con sus familias.

Los mexicanos fueron engañados por nuestro actual presidente, que hizo caer a los mexicanos de buena fe, en el engaño de que su gobierno iba a ser diferente, que iba a acabar con la corrupción, que haría crecer  la economía, que acabaría con la inseguridad e impunidad, y que crearía las mejores condiciones para el bienestar de todos.

Pero ¡Oh sorpresa!, resultó que el presidente quiso hacer todo él solo, sin tener la menor capacidad administrativa ni de liderazgo de hombre de Estado. Quiso hacerlo destruyendo todo lo que pudo de las pasadas administraciones, saqueó todo lo que encontró de las múltiples reservas de fondos que fueron creados con propósitos determinados. Creyó que por su “linda cara”, se iba a acabar la corrupción e iba a hacer que los delincuentes se portaran bien con los abrazos que les brinda. Pero lo peor del caso, es que el presidente se ha venido corrompiendo cada vez más (si es que le damos el beneficio de la duda de que no ha sido siempre corrupto), abusando del poder para perseguir a los que llama sus “adversarios”, para presionar a los empresarios y exprimirles con chantajes lo que tienen, para recuperar los monopolios de PEMEX y de CFE y apoyar los monopolios privados de sus cuates, y para realizar sus obras inútiles en donde, con sus malos manejos y pésima administración, ha dilapidado cientos de miles de millones de pesos.

El presidente quiere controlar cómo pensamos, dirigir nuestras aspiraciones, quiere que seamos obedientes ciudadanos de sus ocurrencias, quiere tener leales siervos, no ciudadanos libres,

Pero, no Señor Presidente, los mexicanos queremos ser libres, y para ello creamos con muchos esfuerzos, instituciones que nos dan la seguridad de tener elecciones confiables (a prueba de balas de los engaños y fábulas de fraudes que él ahora presidente, ha inventado de las elecciones del 2006), instituciones autónomas que tienen como fin evitar la concentración del poder del Ejecutivo,

Hemos creado un sistema nacional anticorrupción (que el presidente quiere destruir), organismos que garantizan la libertad económica con reglas de mercado libre fuera de manipulaciones, como el IFETEL, la CFECE y la Comisión Nacional de Hidrocarburos. Queremos tener a un poder legislativo que tenga un compromiso de representación ciudadana y de las entidades federativas, no un compromiso ciego a un “caudillo”.

En resumen, los mexicanos queremos regresar a tener el control del país con las instituciones que nos hemos dado, para que, a través de un sistema democrático auténticamente republicano, decidamos nuestro futuro, y nadie, sobre todo una persona que nos ha engañado, se arrogue el dictarnos lo que debemos de hacer, pontificándonos el camino que tenemos que seguir.

Sobre todo, nos oponemos radicalmente a que el Presidente nos tilde a los que no estamos de acuerdo con él, de conservadores, hipócritas, corruptos, ladrones y traidores a la patria.

¡Ya basta! El presidente de la República es un mandatario, que no debe mandar, que es un servidor público, los que mandamos somos nosotros los ciudadanos, cuyo presidente debe seguir los dictados de la Constitución y de las leyes que de ella emanan, y sus órdenes deben de ir acorde con ellas, comportarse como “un buen padre de familia”, y no dejarse llevar por discursos políticos excluyentes e irresponsables.

Por ello, los ciudadanos debemos de recuperar el control del país, a través del cumplimiento del Estado de Derecho y el desarrollo efectivo de las instituciones que nos hemos dado. Si no es este 10 de junio, será en el 2024.

@CarlosAnguloP