¿Y si…? Ramírez de la O (SHCP), a la lista

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La lista presidencial de candidatos sucesorios nunca ha sido inflexible y se mueve por las circunstancias, aunque con ciertos personajes inamovibles. A los tres originales –Claudia Sheinbaum Pardo, Marcelo Ebrard Casaubón y Ricardo Monreal Ávila– se sumó Adán Augusto López Hernández por su gestión como eficaz secretario de Gobernación operativo y ahora, de manera inopinada, irrumpió con sorpresa Rogelio Ramírez de la O, secretario de Hacienda.

En el pasado, las representaciones presidenciales para discursos oficiales que se hacían en nombre de los tres poderes del Estado eran espacios de lucimiento para figuras con futuro político transexenal; y aunque hoy esa representación de poderes ya no existe, las tribunas de discursos significativos siguen cumpliendo su papel de aparador político para figuras destacadas.

Ramírez de la O apareció como orador oficial en el 109 aniversario luctuoso de Francisco I. Madero, uno de los héroes centrales del presidente López Obrador y figura recurrente por su papel en la transición democrática de Porfirio Díaz al primer régimen democrático de la Revolución Mexicana.

Ramírez de la O es un economista egresado de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, una de las más prestigiadas y estrictas en la capacitación de recursos humanos. A su regreso de Londres, Ramírez de la O sea asoció con un economista estadounidense que había fundado la empresa ECANAL para dedicarse a dar asesoría económica y de gestión en la burocracia mexicana a importantes empresas de capital extranjero.

Durante años, esa empresa fue famosa por realizar reportes económicos muy serenos, objetivos y certeros sobre los comportamientos erráticos de la política económica gubernamental y Ramírez de la O fue un discreto crítico de la economía populista y del modelo neoliberal salinista. Se vinculó al líder social Andrés Manuel López Obrador por simpatía personal y siempre rechazó participar en los equipos de asesores, aunque siempre tuvo una cercanía personal para una especie de asesoría informal sin pasar por los grupos lopezobradoristas. Desde 2006, Ramírez de la O fue asumido como el principal asesor económico de López Obrador, rechazando ser designado candidato a secretario de Hacienda en las campañas presidenciales. Inclusive, rechazó la invitación directa a ser el primer secretario de la cartera hacendaria después de la victoria de 2018.

El perfil profesional de Ramírez de la O era ajeno a cualquier interés de participación en la burocracia del poder, mientras el presidente López Obrador nunca se entendió con su primer secretario de Hacienda Carlos Urzúa, a pesar de que habían sido secretario de Finanzas del gobierno capitalino en 2000-2005; y luego, también a partir del entonces rechazo de Ramírez de la O, no hubo otro candidato a la cartera hacendaria que Arturo Herrera, el segundo de Urzúa.

El escenario económico cambió por la pandemia y Herrera nunca estuvo a la altura de la función clave de Hacienda en las áreas específicas de ingresos fiscales, negociación con el Fondo Monetario internacional, contención de las participaciones federales a gobiernos estatales y sobre todo la funcionalidad del Plan Nacional de Desarrollo que redactó el presidente López Obrador en 2019 a partir de criterios y objetivos políticos y sociales y desechó la propuesta de un PND programático que presentó Urzúa.

Los pocos meses de Ramírez de la O al frente de la Secretaría de Hacienda no han cumplido sus expectativas por la centralización de los temas económicos y de desarrollo en el estilo de presidencia unitaria de López Obrador y el funcionario ha preferido pasar a un escenario no público, a pesar de las tareas a su cargo.

En la lógica de las sucesiones presidenciales del pasado, la fuente primaria de funcionarios designados como candidatos fue la Secretaría de Gobernación hasta 1976, con la sola excepción de la candidatura de Adolfo López Mateos en 1958 por su condición de secretario del Trabajo y Previsión Social; el titular de Gobernación del presidente Ruiz Cortines fue Ángel Carvajal, pero falleció en 1955 y de manera especial el entonces oficial mayor de la dependencia, Gustavo Díaz Ordaz, asumió el interinato sin un nombramiento oficial. Al frente de los asuntos de Gobernación, Díaz Ordaz le tocó manejar la respuesta autoritaria gubernamental a la revolución sindical que llevó a militantes del Partido Comunista Mexicano a la dirección de sindicatos estratégicos de empresas del Estado y operó la represión contra esos liderazgos encarcelando a sus principales dirigentes.

El modelo de sucesión política vía Gobernación terminó en 1975 cuando el presidente Luis Echeverría Álvarez engañó con la presunta nominación de su secretario de Gobernación, Mario Moya Palencia, como virtual candidato presidencial y de manera sorpresiva se sacó de la manga la candidatura del entonces secretario de Hacienda, José López Portillo. La justificación dada entonces se centró en el hecho de que se requería de una continuidad de enfoque económico populista para evitar el regreso de la economía del desarrollo estabilizador.

En 1969 fue la primera vez en que un secretario de Hacienda era incorporado a la lista oficiosa de precandidatos, debido al papel clave de Antonio Ortiz Mena en el diseño del modelo de desarrollo estabilizador que se implantó en México a partir de la devaluación del peso en 1954; este modelo consolidó la posibilidad de que México tuviera PIB promedio anual de 6%, con inflaciones anuales de 2%-3%, con una política presupuestal ordenada que impulsó importantes programas de cobertura social.

López Portillo fue considerado en la lista oficial de candidatos presidenciales como una figura de relleno, toda vez que en el ánimo del presidente Echeverría había una terna muy consolidada: Moya Palencia, Porfirio Muñoz ledo como secretario del Trabajo y Hugo Cervantes del Río como secretario de la Presidencia. López Portillo había comenzado el sexenio como subsecretario de Patrimonio Nacional, luego había pasado a la dirección de la Comisión Federal de electricidad y sin experiencia financiera fue designado en 1973 como secretario de Hacienda, aunque con el mensaje muy directo del presidente Echeverría de que “las finanzas nacionales se manejan desde Los Pinos”.

En la lucha burocrática por la presidencia nunca se vio a López Portillo con ambición de ganar, a pesar de ser uno de los amigos más cercanos y desde tiempos estudiantiles del presidente Echeverría. Por lo tanto, carecía de grupo político y de bloque de poder como para meterse en la disputa de intereses estratégicos que siempre han aparecido en las sucesiones presidenciales. La nominación de López Portillo como candidato fue interpretada como la instauración de un maximato de poder transexenal del presidente Echeverría, aunque el nuevo presidente fue muy directo, estricto y duro en impedir ese modelo de Plutarco Elías Calles.

En este escenario histórico de pronto apareció el pasado 23 de febrero la figura del secretario de Hacienda como encargado del discurso oficial en la ceremonia de recordatorio de Francisco I. Madero, pues era la primera aparición pública formal de Ramírez de la O desde su toma de posesión en un área más político-histórica de control estricto de los intereses presidenciales.

El discurso de Ramírez de la O fue breve, con una primera parte de registro de hechos históricos que aparecen en cualquier libro de texto, a pesar de que en circunstancias similares otros funcionarios gustaban de dar reinterpretaciones históricas de sucesos determinantes. Luego de ese recordatorio superficial sobre la muerte de Madero, Ramírez de la O dedicó solo cuatro párrafos a su revisión, también muy formal, del “legado” de Madero y lo ajustó al discurso oficial actual de la desigualdad y la inconformidad social como factores depresión social y de influencia directa “en la necesidad del cambio democrático” y del “apoyo del pueblo” a los luchadores sociales.

A partir de ese discurso, Ramírez de la O ha comenzado a ser asumido como el quinto potencial candidato a la presidencia de la República para el 2024. Luego del ciclo de políticos de Gobernación, cuatro candidatos presidenciales salieron del área económica del gabinete –De la Madrid, Salinas, Zedillo y el malogrado Colosio– y el presidente López Obrador reabre el área económica como fábrica de candidato presidencial.

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