Las calenturas de alito

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Ulises Ruiz Ortiz

Conforme se acerca la fecha para definir candidatos a la presidencia de México, va quedando más claro que Alejandro Moreno (a) alito, no comprende la magnitud de la debacle del Partido Revolucionario Institucional ni acepta el desgaste que los malos resultados, los señalamientos en su contra y los audios que se han filtrado, han ocasionado a su persona.

Hoy día las encuestas más optimistas para la oposición ubican las preferencias hacia el partido en el gobierno en cerca del 50% de los electores. Basta con que Movimiento Ciudadano vaya por su cuenta o que una candidatura ciudadana cuaje para hacer que la de por sí tambaleante, pero visible alianza de los tres partidos no resulte ganadora.

Si a eso le sumamos las ridículas pretensiones del gerente de la liquidación del PRI por encabezar la alianza; el panorama se vuelve más sombrío. El saldo de su gestión al frente del PRI es demoledor y será peor para el 2023. De 14 gobiernos estatales que tenía el PRI al iniciarlo tendrá si acaso dos o tres gobiernos. Pésimas credenciales a las que se suman los señalamientos que la gobernadora de Campeche ha venido haciendo públicos mediante diversos audios, sobre la corrupción durante su gobierno y a los que alito sólo ha acertado a decir que “están fuera de contexto”, parafraseando al célebre diputado morenista Sergio Gutiérrez Luna, cuando lo cuestionaron sobre la falta de resultados del gobierno de AMLO.

Las decisiones que se han tomado durante la “gestión” de alito para definir las candidaturas, casi todas en contra de toda lógica de triunfo, reconstrucción y rescate de la militancia partidista, han sido las causantes de la debacle del partido. Ahora hay que sumarle la molestia de quienes aún creen que es posible enderezar el barco por la adelantada e ilusoria intención de este personaje por agenciarse la candidatura presidencial.

Poco ayuda a la  construcción de una candidatura opositora sólida, poner por delante la ambición personal o tal vez el ánimo de cubrirse las espaldas anunciándose como probable candidato presidencial para hacerse la víctima política en el caso de que las múltiples acusaciones de corrupción derivaran en órdenes de aprehensión en su contra.

El próximo 5 de junio el PRI, ante los resultados esperados en Oaxaca e Hidalgo, alito debería responder frente a la militancia dando un paso al costado para permitir la llegada de una nueva dirigencia que lleve al partido a ser una oposición real ante el fallido gobierno de AMLO, una nueva dirigencia que democratice sin simulaciones como ha sido hasta hoy, la elección de todas las candidaturas incluyendo las plurinominales, que construya un proyecto de nación que le de la paz y seguridad a todos los mexicanos que no la han encontrado con el gobierno actual y saque a la delincuencia organizada de la política; que proponga un nuevo acuerdo con los empresarios nacionales y extranjeros para enderezar la economía, un nuevo modelo de salud que le de cobertura gratuita, con médicos, equipo y medicinas a todos los mexicanos y una nueva política de desarrollo social que le dé empleo a los mexicanos y no limosnas; rubros todos en los que el gobierno actual ha fracasado rotundamente. El PRI por último debería romper con la 4T, pues un diálogo de sordos no lleva a ninguna parte. Reitero, esto lo he propuesto desde hace varios años y por eso, mediante un procedimiento tramposo, alito me hizo expulsar del PRI.

Las señales apuntan en el sentido contrario. La ambición de alito, Moreira y Murat pesará y pasará por encima de las expectativas de los priistas que aún se sienten orgullosos de su origen y creen en los principios que dieron vida al partido y seguirán administrando su desaparición repartiéndose las candidaturas, los cargos partidistas y las prerrogativas legales y las ilegales para su beneficio y el de sus allegados. Al tiempo.