Política a la tabasqueña o «derecho de sangre»

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En Tabasco ha sido “normal” que familiares participen al mismo tiempo en política. Pero esta es la primera vez que papá e hijo van juntos en una misma jornada electoral. ¿Cómo lo tomará la ciudadanía? Quién sabe: es tarea de sociólogos y sicólogos explicar dicha costumbre. 

A saber, fue en la administración de Salvador Neme Castillo (1988-1991) que empezó a ventilarse públicamente tal problema ético. 

En aquel entonces el perredista Porfirio Muñoz Ledo acuñó el término “nemepotismo” para referirse a los señalamientos en contra del mandatario por incluir en su gestión a parientes directos de su esposa. 

La acusación en contra de Neme tuvo resonancia nacional con el resultado de que a mediados de su sexenio fue depuesto por el presidente Carlos Salinas de Gortari, tras una campaña de la que se acusó como principal operador al priísta Roberto Madrazo Pintado. 

En la administración sustituta de Manuel Gurría Ordóñez, quien concluyó los tres años que le faltaban a Neme, no trascendió la participación de parientes en el gobierno. 

Roberto Madrazo también estuvo alejado de esos desfiguros: su hijo Federico incursionó en política ya en el período de Andrés Granier Melo (2006-2012). 

Ni Enrique Priego Oropeza ni Manuel Andrade Díaz cayeron en esas conductas por las que, entre otras cosas, quedó marcada la gestión de Neme 

Al ahora precandidato del PRD a la alcaldía de Centro lo incriminaron por darle espacios a su “primo” Javier Díaz Hernández, pero resultó que era coincidencia que llevaran el mismo apellido. 

El hábito de que la familia participe en política regresó en la gestión de Granier Melo: mientras él era gobernador, su hijo se desempeñaba como operador priísta. 

Fabián Granier Calles tenía una oficina en la misma Quinta Grijalva, en donde atendía temas que tenían que ver con el Revolucionario Institucional. 

De ello hay testimonios y evidencias, aunque siempre se dijo que Fabián no colaboraba con el gobierno de su papá, sino que lo hacía con el partido de ambos. 

Hoy el exmandatario busca la presidencia municipal de Centro, mientras su retoño va por un asiento en el Congreso local.  

Si llegasen a ganar, al hijo le competiría calificar la cuenta pública de su progenitor. 

Educados como son, seguramente por decencia Fabián se excusaría de aprobar o, en su defecto, rechazar las cuentas que rinda su sangre. 

Pero no solo los gobiernos priístas han incurrido en esos comportamientos, pues también la izquierda recurrió a lo mismo: el perredista Arturo Núñez Jiménez cogobernó con su mujer Martha Lilia López Aguilera. 

Pero el esposo de doña Martha no se anduvo por las ramas y modificó la ley para que el cargo que ocupaba su cónyuge en el DIF no fuera simbólico y le dio el rango de funcionaria, al punto de que en el gabinete a la primera dama la conocían como “la gobernadora”. 

 

PARA SU INFORMACIÓN… 

AÚN NO HA sido “destapada” y ya Yolanda Osuna Huerta va perdiendo la batalla de los rumores en las redes sociales: no hay día que no surja el nombre de un posible sustituto suyo. Ahora es Raúl Ojeda Zubieta el que salta a la palestra como posible “relevo” de la ex secretaria de Cultura, a quien le impactó la versión que soltó el equipo de Jesús Alí de la Torre de que no tiene arraigo por ser una “perfecta desconocida”. Ojeda, ciertamente, podría convertirse en un buen candidato, pero no hay indicios de que Morena esté pensando en cambiar de jinete antes de empezar la carrera.