¿Puede la oposición alcanzar la mayoría?

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Las encuestas muestran que la oposición tiene la posibilidad de arrebatar la mayoría de los asientos de San Lázaro al actual partido oficial. Con pocas semanas de iniciadas las campañas electorales, las mediciones indican que la opción va de la mano de los mensajes que sepan enviar a los electores, eso siempre y cuando puedan llegar a convencer a los votantes de que realmente vale la pena darles sus votos, a pesar de que no han realizado el necesario ejercicio de autocrítica que muchos estamos esperando.

 

Posibilidades

Los escenarios se están aclarando conforme se acerca el día de la elección. Morena puede perder la mayoría en la Cámara de Diputados, de la mano de una recuperación de la oposición –en especial la alianza PAN-PRD-PRI–, aunque también existe la posibilidad de que –pese a perder algunas posiciones– conserve dicha mayoría en junio próximo.

El primer escenario se explica por el desgaste que ha tenido el presidente en el ejercicio del gobierno, a los continuos escándalos por la designación de candidatos en Morena, los errores cometidos como gobierno, a la pandemia y las crisis que se han dado en materia económica y en seguridad pública.

Claro que no podían faltar los temas relacionados a la corrupción, reflejados en las cartas de renuncia que han dado a conocer Carlos Urzúa, Germán Martínez y Jaime Cárdenas Gracia.

Todo lo anterior ha impactado en las preferencias electorales sin duda, como en anteriores sexenios, algo que el partido oficial no puede ignorar, pues en las elecciones intermedias anteriores se ha visto una baja en la votación del partido en el gobierno por la decepción de muchos ciudadanos respecto a lo hecho por la administración en turno.

Pero también la oposición arrastra a cuestas malos manejos de recursos públicos, militantes encarcelados por corrupción, ineficiencias a la hora de ser gobierno y otros aspectos negativos, todo lo cual ha reducido el porcentaje de votantes que siempre lo hacían a favor de estos partidos.

Así, como describíamos en un texto anterior, la elección es entre dos males.

Pero a pesar de esto, el escenario parece inclinarse a un regreso de la oposición, pues si consideramos que toda elección es un referéndum respecto al gobierno en turno, es probable que la evaluación que muchos mexicanos hagan en esta ocasión refleje un descontento por cómo se han manejado temas como la pandemia, el desempleo o el crecimiento económico.

También pesará que las continuas peleas que se promueven desde Palacio Nacional opaquen los escasos avances que en ciertos rubros ha tenido la actual administración, pues mucha gente no está enterada de lo que hace el gobierno federal, pero sí de las peleas entre el presidente y sus adversarios, sean columnistas, intelectuales, empresarios, feministas y todos los demás sectores que son mencionados en las mañaneras.

Pero el segundo escenario se puede dar si el partido oficial mantiene la tendencia a su favor, gracias a la operación de los programas sociales y el activismo del ejército electoral que tiene a su disposición: los siervos de la nación.

Con una popularidad presidencial que se mantiene por arriba del 50 por ciento, este factor podría ayudar a que se retenga un número suficiente de escaños en San Lázaro que permitan al presidente terminar su mandato sin demasiados sobresaltos.

Pero existe un factor que podría inclinar la balanza en alguno de los dos escenarios: el número de indecisos. Las encuestas muestran que, en promedio, un 30 por ciento de electores no han definido su voto al inicio de las campañas electorales, lo cual hace que este sector sea el principal objetivo de los partidos.

Los sondeos de opinión han mostrado que Morena ha visto reducirse la cantidad de personas que los consideran como la opción para depositar su sufragio, con lo que la diferencias se ha visto reducida en muchos de los distritos para la elección de diputados.

Aquí es donde las campañas cobran relevancia, pues si los mensajes llegan a convencer a un buen número de indecisos, el resultado se podría inclinar hacia uno u otro lado.

Si el partido oficial confía en que con la foto del presidente van a ganar, sin considerar el desgaste y los errores que ha tenido como gobernante, pues tendrán una sorpresa en junio próximo.

Pero si la oposición piensa que sin un ejercicio de autocrítica y sin propuestas viables que superen el encono en contra del líder de Morena, van a obtener los votos necesarios sólo con presentarse en la boleta, pues también tendrán una desagradable sorpresa.

Falta tiempo para conocer el resultado final, en especial por algunos temas –como filtraciones en video, por ejemplo– que podrían impactar en las decisiones de los ciudadanos, no obstante, es claro que pesará más el desgaste que ha tenido el actual gobierno será un factor que pesará en el ánimo de los electores, algo que ni la buena imagen del presidente podrá impedir.

@AReyesVigueras