Derby Sexenal

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  • Los reagrupamientos políticos en torno a la sucesión presidencial vieron aparecer dos cisnes negros contrarios al grupo de López Obrador: la severa crítica de Cuauhtémoc Cárdenas al proyecto gubernamental –o, en sus palabras, al no-proyecto– y las advertencias de Porfirio Muñoz Ledo sobre disidencias activas crecientes. Ninguno de los dos tiene edad para ser candidato presidencial en 2024, pero bien podrían apuntalar la configuración de algún líder cívico como candidato disidente.
  • El otro movimiento extraño fue el de Santiago Creel Miranda, quien en 1994 saltó a la política desde la dirección general de Coparmex y luego fue enrolado al régimen como consejero ciudadano del IFE salinista. Se unió al PAN, fue secretario de Gobernación del primer gobierno de alternancia panista y no pudo lograr la candidatura presidencial del 2004 por la oposición de Marta Sahagún y luego la fuerza de Felipe Calderón. Creel rompió los acuerdos del bloque opositor PRI-PAN-PRD de unidad y buscó una negociación directa con el gobierno del presidente López Obrador, abandonando en los hechos a la alianza opositora.
  • Los analistas de temas sucesorios están tratando de descifrar la jugada del presidente López Obrador de colocar a su secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, como la aduana de negociaciones políticas con la oposición, pero dejando el mensaje nada subliminal de que sería el cuarto precandidato presidencial lopezobradorista. Las negociaciones en nombre del presidente le darán al funcionario una visibilidad mayor a la de los acuerdos burocráticos.
  • Aunque logró ser considerado en la lista de precandidatos presidenciales oficiales, el senador Ricardo Monreal Avila, sigue sin contar con el beneplácito presidencial. Pero como en política mexicana nada es lo que parece, no hay que descartar que en cierto escenario especifico el senador sí sea el tapado del presidente de la república.
  • En la tradición sucesoria del viejo PRI, la candidatura surgía de áreas específicas de prioridades críticas: la economía, la política o la gobernabilidad. Como nunca, esas tres áreas estarán sobrecalentadas a comienzos del 2024 presidencial y podrían crear condiciones de precaria estabilidad para el candidato escogido.
  • La crisis al interior del gabinete presidencial por los enfrentamientos entre el fiscal Alejandro Gertz Manero y el extitular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto Castillo, son apenas la punta de la hebra de un enredo mayor que pudiera estallar en conflictos al interior del gabinete presidencial con efectos de tsunami en el proceso de suyo complejo, agitado y tenso de selección del candidato presidencial del presidente de la república. Las investigaciones de corrupción contra exfuncionarios con oficinas en Palacio Nacional están sembrando la inestabilidad de la administración, aunque con alguna intención todavía no conocida porque existe el beneplácito presidencial para la apertura y sobre todo la filtración de expedientes judiciales.