Guerra sucia

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Samuel Schmidt

Uno de los autores de la guerra sucia ha dado la cara mientras que otros tratan de ocultarse aunque con poco éxito. Carlos Alazraki, un publicista que se acercó a lo más obscuro y sucio de la política, especialmente los intereses más retardatarios del Grupo Atlacomulco, en un video presumió su campaña de ataque a MORENA y al presidente.

La pobreza analítica del publicista lo lleva a creer que difundir mentiras o ataques de bajo nivel es propaganda, pero lo cierto es que ahí está uno de los canales de la guerra sucia, falta conocer quién lo financía, porque él, como buen mercenario, no trabaja gratis.

AMLO ha respondido constantemente a algunos de los mensajes más ofensivos, especialmente los que se dirigen contra su familia, como el de la casa de su hijo en Houston o ahora el enfoque en el sobrepeso del hijo. En ocasiones la respuesta ha sido inadecuada y hasta con torpeza, como al llamar de hitleriano a un judío, lo que pone al presidente en el terreno de la narrativa de los judeofobos. Alazraki no es hitleriano pero es una basura que lleva años tratando de hacer daño y cobrando muy bien por eso.

Hasta ahora la guerra sucia ha demostrado su muy POCA influencia electoral, parece una mosca que molesta pero no alcanza a descomponer la comida, porque siempre hay un periodicazo que la pone fuera de combate, como sucede en cada elección donde las campañitas de Alazraki y sus patrones se encuentran con la victoria de MORENA.

Las premisas de la campaña sucia se agotaron. México no se convirtió en Venezuela, AMLO no se reelegirá ni es dictador, México no cayó y al contrario, el gobierno acertó con la política de vacunación, avanzó –no lo suficiente- en la lucha de la corrupción, está consolidando su política energética y en su posición internacional y el peso se sostiene enmedio del vendaval económico mundial.

Hay que hacer la evaluación global del gobierno y analizar a AMLO en el devenir histórico, pero eso es un ejercicio académico que tendrá poco peso electoral en 2024.

Dinero tiene la oligarquía para esas campañas y seguirán sufriendo derrotas, pero mientras que tratarán de negociar con el gobierno para proteger sus intereses, seguramente seguirán con sus campañas que a través de moscas como Alazraki, las que usualmente buscan el excremento.