Hablemos de justicia transicional

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En algún momento entre 2030 y 2042, cuando Morena deje el poder, habrá como hoy una sumatoria de agravios y una exigencia de rendición de cuentas. Sin embargo, es probable que López Obrador o ya no esté, o tenga una edad tan avanzada que sería inhumano procesarlo. Por otra parte, quizás muchas personas del hoy gobierno habrán pactado impunidad a cambio de información u otras cosas. Como hoy, muchos delitos habrán proscrito, con el agravante que la actual administración es mucho más opaca y discrecional que las anteriores.

En situaciones similares, Fox prefirió administrar la transición y nadar de muertito, mientras el PRI le iba tirando sus apuestas, como la reforma hacendaria o la energética. López Obrador entendió el descontento contra la vieja élite, pero prefirió usarlo para movilizar apoyo de sus bases a través de la víscera, administrando ese enojo para legitimarse.

¿Qué hacer en unos años? La cacería de brujas y la creación de comités de salud pública solo ahondará las diferencias: puede servir para ampliar el espectáculo, pero no para construir por primera vez un país para todas las personas. Además, la experiencia de Brasil nos muestra la mala idea de seguir por esa vía: no solo lleva al golpe de péndulo, sino que se termina reivindicando a personas que ya gobernaron, como Lula.

Lo más triste de este entorno es darnos cuenta que, de tanta atención que le pusimos al presidente, sus ocurrencias y su discurso a propósito de la consulta del domingo pasado, dejamos de discutir la esencia de la pregunta por la que se iba a votar: la justicia transicional. Si insistimos en no hablar del tema, corremos el riesgo de correr en círculos durante las próximas décadas, pasando de redentor tras redentor, mientras se posterga la rendición de cuentas. ¿De qué estamos hablando?

De acuerdo con el portal Justicia Transicional MX (jtmexico.org), es la disciplina del campo de los derechos humanos que alude a las formas en que países que dejan atrás periodos de conflicto y/o represión utilizan para enfrentarse a violaciones de derechos humanos masivas o sistemáticas, de tal magnitud y gravedad, que el sistema judicial no solamente no puede, sino que es también inadecuado, para darles una respuesta plena y efectiva.

La justicia transicional, prosigue el portal de Justicia Transicional MX, surge de la experiencia observada en las medidas que adoptaron diversos países que transitaron de regímenes dictatoriales o totalitarios, a sistemas democráticos. En este transcurso, se plantean preguntas políticas y jurídicas complejas sobre qué tipo de justicia podría esperarse en tiempos de transición.

Por lo tanto, se concluye que la búsqueda de estas políticas es buscar dar respuestas a las víctimas y a la sociedad, mediante la promoción de la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición. En este sentido, la justicia tradicional pregunta entonces qué cauces o diseños pueden emplearse para transitar al retorno de la normalidad.

¿Puede aplicar a México? Pregúntenles a las víctimas del narcotráfico durante los últimos sexenios, para empezar. Después, piensen que el presidente habló claramente de acabar con la violencia y la impunidad. Hoy se están sumando grupos agraviados, como los familiares de los niños con cáncer. Muchos de estos problemas podrán no tener un cauce legal, por falta de evidencias contundentes que señalen a funcionarios en particular: ¿jugaremos otra vez al espectáculo?

Si es por nuestros partidos, así será. Es hora de hablar con seriedad sobre estos temas, desde nuestras posibilidades, para presionar.

@FernandoDworak